EL LABERINTO.
Homofobia, el rayo que no cesa.
[Javier Berrio]

javier-berrio-002¿Qué pasó en Orlando que lo diferencie de la homofóbia diaria que se sufre en el mundo? El hecho de ser masacre, nada más. Al homosexual, como a todos los incomprendidos e inaceptados, se le puede matar de muchas maneras. Yo fui niño, y púber también y conozco el horror de tener que vigilar hasta cómo caminabas para evitar la ignominia de ser homosexual, de la cual te habían enseñado a ser culpable. Desde la iglesia, desde la familia, desde la escuela, desde el patio de recreo, desde el régimen y desde la sociedad en su conjunto, la homosexualidad era más que anatema: el desprecio, la incomprensión, la maldición, el desterramiento, las cárceles. De eso hace pocos, muy pocos años.

Hoy en día las cosas han cambiado mucho en nuestra sociedad, al menos en aquellos sectores mejor educados y más informados, En muchas esferas, tus congéneres te aceptan como su igual y, en otros, te dan permiso para seguir viviendo. Te toleran, aunque siguen lejos de entender que eres tan igual como ellos y que es Naturaleza la que decide quién es alto o bajo, gordo o flaco, gay o heterosexual. Y, después, está la otra parte, la que te pegaría, ofendería y que no te mata porque está penado. Pero todos sabemos qué ha venido pasando en los últimos tiempos en Chueca, o en Málaga o en Sevilla… O en aquellos lugares en que se ofende al homosexual  por no ser heterosexual. Son aquellos que no perdonan la diversidad, que no admiten que existe la diferencia, que no conciben que pueda haber personas o pensamientos diferentes a lo que ellos son y lo que ellos piensan.

Todos recordamos también, además del horror de los países islámicos que contemplan que el homosexual debe ser encarcelado o finiquitado, los régimenes comunistas, en los que la homosexualidad, conceptuada como “vicio burgués”, era ampliamente perseguida y peor castigada. En ese sentido, no olvidemos lo que ocurre en Cuba respecto de la homosexualidad, que siendo extensamente practicada por pura supervivencia, es también perseguida. En la misma Rusia actual, libre ya del yugo de la dictadura del socialismo real, los homosexuales son perseguidos por bandas organizadas  protegidas por el poder de Putin. La rusa, es una sociedad aún infectada de las ideas comunistas. El fanatismo homófobo sigue siendo realidad y lo sucedido en Orlando es la prueba de que hay movimientos organizados que acabarían con los homosexuales por la vía de la fuerza y del terror. Cuando leo estupideces como el twit de ayer del dirigente comunista Garzón, diciendo que tanto lo sucedido en Orlando como las mujeres asesinados son consecuencia del “patriarcado heterosexual”, además de quedarme clara su poquedad intelectual, me sonrojo y siento pavor ante sus simpatías por el islamismo radical, como sucede con Podemos, organización a la que se ha unido con la intención última de la fusión.

La Iglesia católica, mucho más permisiva, sigue condenando la práctica homosexual y de vez en cuando nos sale algún obispo o arzobispo (todo jerárquico, muy jerárquico), diciendo auténticas brutalidades respecto del amor entre los sexualmente iguales. En fin, que en todos lados cuecen habas y que si en nuestras sociedades no se educa en la sexualidad igualitaria, como en el resto de igualdades, poco se avanzará. En cuanto a los grupos religiosos e ideológicos anti homoatracción, dice el sentido común, que habrá que mantenerlos a raya y vigilados de cerca porque, quienes quieren acabar con un derecho civil, querrán, antes o después, acabar con todos los demás.

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