TERETES.
Quintacolumnistas.
[Paco Velasco]

Paco VelascoEn el fragor belicoso de las elecciones del 26 de junio de 2016, Ciudadanos y Podemos desempeñan el papel de quintacolumnistas. Ambos juegan, con mayor o menor dosis de clandestinidad, a favor de los enemigos comunes: PP y PSOE. Cierto es que las que fueran imbatidas huestes de Felipe se encuentran más a merced de las tropas de descamisados de Iglesias que el formidable ejército cívico que liderara Aznar lo esté de los chicos, y chicas, de Rivera. Pero para facción una, bando la otra. Para secta, la paulista. Para camarilla, la albertina. Las dos formaciones disidentes se aúnan, respectivamente, en la herejía de la socialdemocracia de ultraizquierda y en el cismático plan del centro derecha.

Con todo, el enemigo a batir no es el PSOE. A la postre, todos quieren meter al desvaído Pedro Sánchez en el aprisco de fieras salvajes contra la derecha de Rajoy. El gran objetivo es el PP. No obstante, disimulan su talante antidemocrático en los ataques furibundos, por excluyentes y fascista, contra Mariano. Albert Rivera ya ha sacado la cabeza del cascarón de la equidistancia. Está decidido a consumar su coyunda del pasado mes de diciembre. De esta forma, se ofrece como escudero de Zapatero bis y como bastión frente a la milicia de los “unidos podemos terminar de cargarnos a España”. Lo que sea con tal de fruncir el cordón sanitario al hediondo, por corrupto, partido popular. Como si las falanges, sí, falanges, de izquierda de Armani no estuvieran de mierda, sí de mierda, hasta las orejas.

La muchachada de Albert Rivera se ha cargado su primera regla de oro: la de no formar parte de un gobierno de otro. Tras la frustración de su matrimonio rato, ahora aboga por perder su virginidad en aras de los retoños que, en forma de réditos de poder, darán estabilidad a esta unión de conveniencia. Y si el PSOE no constituye la dote de la doncella de Ciudadanos, la impenetrable damisela lo mismo se insinúa, pubescente, al viejo maduro y rico por mucha fama de usurero que le atribuyan. En esta vida, y sobre todo en el submundo ético de la política, todo es posible y, sobre todo, reprobable.

En la otra orilla de la emergencia de agua no potabilizada, Podemos se ha buscado en Izquierda Unida una celestina alicorta. Tan endeudada, que no duda en vender su marxismo-leninismo por un plato de lentejas. Garzón, sobrino político de Anguita, no ha puesto reparos en aliarse con mareantes/mareados, comuneros separatistas y todo tipo de sujetos que no hacen ascos a la ruptura de España como nación y como estado. Lo que sea, que con la comida no se juega. En la jungla de las urnas, el derecho a la supervivencia permite cualquier exceso aunque se pisoteen los derechos subjetivos de los españoles. La mentira es un arma de destrucción masiva de las opiniones del pueblo. Para ello, pocos, como el gran Ferreras y la madre Sexta, se las componen para provecho y beneficio de la pandilla de Errejón y Echenique.

En tiempos de manifiesta confrontación, los quintacolumnistas siempre son  desleales al pueblo porque su horizonte pasa por la cooperación con los enemigos de este pueblo. Y el enemigo, pese a no ser precisamente amigo, no es el PP. Ni siquiera el PSOE. Los enemigos son la horda ultraizquierdista disfrazada de rebaño socialdemócrata y la grillera donde, en realidad, habitan las mantis religiosas.

Salud para votar. Y paz para disfrutar la democracia.

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