Junta de Andalucía

El monumento a los caleros vuelve a ocupar su lugar en Ayamonte

Monumento a los caleros Ayamonte (1) Monumento a los caleros Ayamonte (2)El monumento homenaje a la figura del calero vuelve a ocupar su lugar habitual, en el Camino Real de La Villa, tras las labores de restauración a las que ha sido sometido para devolverle su estado original, que había sido seriamente dañado tras sufrir diversos ataques vandálicos que habían ocasionado importantes daños en el conjunto monumental, que ha sido rodeado ahora de una valla perimetral para dotarlo de mayor protección.

El alcalde de la ciudad, Alberto Fernández, acompañado por el concejal Aarón Rodríguez, ha asistido esta mañana a la reposición del monumento, que ha sido restaurado por su autor, el escultor ayamontino Pepe Gámez. El artista, que ha mostrado su agradecimiento y sensibilidad al Ayuntamiento señalando que “tras años de diálogo con la anterior corporación municipal, finalmente este nuevo equipo de gobierno ha apostado por devolver su esplendor a monumentos que forman parte del patrimonio paisajístico de la localidad”, ha explicado que la obra estaba muy deteriorada y ha pedido a los ciudadanos que “cuiden de ésta y de otras esculturas que embellecen nuestro entorno”.

Por su parte, el primer edil se mostró satisfecho por la reposición de la estatua, al tiempo que recordó que el actual equipo de gobierno sigue trabajando en la recuperación de las señas de identidad de Ayamonte. En este sentido, comentó que el Ayuntamiento ha encargado a Gámez la restauración de otras obras emblemáticas de la localidad, como el monumento homenaje a la Mujer Conservera, que tras un proceso restaurador, volvió el pasado mes de diciembre a su lugar de origen, en el Muelle de Portugal, o el monumento de la Matraca. Fernández apeló a la ciudadanía para que, “entre todos, cuidemos nuestro patrimonio”, al tiempo que lamentó “los actos vandálicos que dañan lo que es de todos y que entre todos debemos cuidar y conservar”.

El monumento a Los Caleros, conocido como “El burrito”, fue inaugurado el cuatro de agosto de dos mil dos con motivo de la celebración de las Fiestas del Salvador. La obra, que se ubica en un lugar muy próximo a la zona en la que se encontraban los antiguos hornos de cal, rinde homenaje a la figura del calero, una profesión tradicional en la localidad fronteriza y prácticamente extinguida en la actualidad, en la que estos artesanos utilizaban el burro como elemento de ayuda en el transporte y venta de la cal, recorriendo todos los barrios ayamontinos al grito de “Cal blanca”, una frase que pregonaban a diario y que  forma parte de la historia de la ciudad.

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