Huelva cuenta con 35 plazas en pisos de acogida para víctimas de violencia de género

La Junta de Andalucía cuenta en la provincia de Huelva con un total de 35 plazas en piso de acogidas y pisos tutelados para las víctimas de la violencia de género en una atención que funciona las 24 horas del día los 365 días del año. Según datos aportados por la delegación de Igualdad y Políticas sociales, en el caso de Huelva, la red se reparte entre un centro de emergencia, una casa de acogida y un piso tutelado, que se encuentran operativos las 24 horas del día, los 365 días del año.

En cuanto a las funciones de cada recurso, el centro de emergencia ofrece asistencia inmediata a las necesidades de protección y seguridad de las víctimas; la casa de acogida es un centro residencial que proporciona las herramientas indispensables –intervenciones sociales, psicológicas y jurídicas– para salir de la violencia y prevé una estancia inicial de alrededor de tres meses, mientras que el piso tutelado es una vivienda independiente para uso familiar, ubicada en zonas normalizadas, cuyo objetivo es favorecer la autonomía e integración de las mujeres tras pasar por los otros dos centros.

La coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) en Huelva, Eva Salazar, en declaraciones a Europa Press, ha señalado que la parte más conocida del trabajo del Instituto Andaluz de la Mujer es la que tiene que ver con la violencia de género aunque también desarrolla un trabajo de prevención “muy importante”.

Salazar, ha señalado que la atención a las mujeres maltratadas empieza en la propia delegación del IAM donde se les atiende “en todos los ámbitos”, en un espacio en el que se pueden sentir con libertad para que “cuentes su situación” y en función de eso, se les ofrece una atención directa que incluye servicios jurídicos, sociales, psicológicos y de terapias de grupo y “todo lo que necesiten para recuperar su vida”.

Según ha explicado Salazar en el caso de que corra peligro la vida de alguna de estas maltratadas, “se les acoge en pisos de emergencia” para pasar las primeras horas de peligro y luego acuden a pisos de acogida donde pueden estar “varios meses en función de su evolución”.

Por último, las víctimas de la violencia machista pueden acceder a un piso tutelado, normalmente en otra provincia “donde pueden rehacer su vida en libertad aunque con cierta vigilancia”.

ÚLTIMO ASESINATO MACHISTA EN LEPE

Ante el último asesinato machista perpetrado en Lepe el pasado 2 de julio, la coordinadora del IAM en Huelva, Eva Salazar, ha querido trasladar su “sensación de impotencia” ante lo ocurrido y ha mostrado su “absoluto rechazo y condena” a los hechos. Según ha manifestado en declaraciones a Europa Press, “el sistema está para ayuda, pero los sistemas no son perfectos” y en esta ocasión “no se ha podido proteger a la víctima pese a que denunció tres horas antes los hechos” ante la Policía Local.

Salazar, ha querido poner en valor la idea presentada por la consejera de Igualdad y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, de poder actuar incluso en contra de la opinión de la propia víctima si esta está en peligro, por lo que habrá que “estudiar” esa posibilidad.

VÍCTIMAS EN HUELVA CON NOMBRES Y APELLIDOS

Teresa Sánchez Navarro, de 47 años, es el último nombre de los asesinatos machistas acaecidos en la provincia de Huelva. Desde 2009, no se producía ningún episodio sangriento, pero esta vez el acaecido en Lepe pone fin a seis años sin víctimas mortales por violencia de género en la provincia de Huelva.

La última ocasión en la que se hubo víctimas mortales por esta causa fue en el año 2009 cuando fueron dos los asesinatos que se produjeron. A Julia Madruga la asesinaron a puñaladas cuando visitaba a su madre enferma en la Clínica Blanca Paloma, su agresor había violado la orden de alejamiento para poder matarla.

La otra víctima de aquel año 2009 fue Amelia H.G. una colombiana de 42 años al que le quitó la vida su pareja, un cubano de 21 años de edad, que la arrojó desde un quinto piso de la Avenida Federico Molina.

Dos años antes, en Beas, Francisca Paredes, de 59 años, murió como consecuencia de los 18 martillazos que le asestó su pareja, ambos llevaban tres años conviviendo juntos.

Mucho más antiguo, pero cuyo eco aún perdura por la crudeza de su violencia es el caso de Antonia Almansa, asesinada en la capital por su pareja cuando se encontraba en la terraza de un bar. Fue en plena calle y a cuchillazos, ocurrió un 30 de agosto de 1995.

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