Junta de Andalucía

TERETES.
Recreativo de Huelva.
[Paco Velasco]

Paco VelascoDe Huelva. Con honra. Pero a Dios rogando y con el mazo dando. Alguna vez escribí que este hermoso movimiento ciudadano para salvar al club de la ciudad no era sino un  pelele en manos de empresarios sin escrúpulos y de políticos despiadados. Hoy, pasadas las elecciones de junio, me reafirmo. El dinero es el fin pero también el medio. La nobleza no se mide en dígitos. Se aprecia en actos.

La salvación del Recre pasa por el amor ciudadano. Nunca vendrá de la mano pringosa de quienes, por activa o por pasiva, han conducido a la institución al estado de precariedad y de miseria en que se encuentra, por otra parte anunciada desde hace más de un lustro. Las quejas sobre Comas y su pandilla son estériles a la vez que pueriles. O acaso no se vislumbraba la catástrofe antes de que este señor se hiciera con la presidencia.

La expropiación de acciones resulta pintoresca. El electoralismo del partido que gobierna, es un decir, el ayuntamiento de Huelva escandaliza a los peores pensados. O no se tiene idea de derecho administrativo, civil y mercantil, o todos son unos fulleros. Cómo es posible que nadie advirtiera el desajuste entre propiedad y gestión de esa propiedad. La cooptación suena a cachondeo lacerante por parte del dueño de la mano que mece la cuna y por parte del primer edil de la capital. Pero qué propiedad cabe y qué gestión corresponde si no hay un euro ni para pagar a la nueva plantilla ni, mucho menos, a los empleados. Pero qué pinta el socialista Fernández en este maremágnum de intrigas palaciegas.

Quién va a ser el guapo capaz de asumir las deudas millonarias que aplastan a la organización deportiva. Quienes se maliciaron que Hacienda y la Seguridad Social cerrarían los ojos, se vendarían la boca y se taponarían los oídos ante la entidad albiazul, no eran más ingenuos porque no se entrenaban. La tragedia de las buenas intenciones se cierne sobre los recreativistas de pro. Sin embargo, las buenas intenciones son azucarillos menudos en tanques de aguardiente. No cabe sino la rendición ante el leviatán de la federación española de fútbol o la connivencia con el alcalde de la villa y pagar lo que no es abonable. Eso, o dejar que el río de deudas modifique el curso de la historia y el Decano pierda la categoría pero nunca su distinción y, sobre todo, su honor.

En todo caso, los pies en el suelo, hollando el alquitrán. Más vale una roja que cien amarillas. En esta Huelva abandonada y maltratada por tirios y troyanos, sus indígenas tenemos la posibilidad de erradicar nuestro malhadado conformismo y, sin melancolías sensibleras, tirar hacia delante a base de raciocinio y de sentimiento, de firmeza y de autorrespeto.

Que viva Huelva pero que viva sana y lúcida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *