Junta de Andalucía

DESDE MI CABINA.
Solo quiere el dinero.
[Paco Morán]

(Foto: recreativohuelva.com)

(Foto: recreativohuelva.com)

El Recre sigue marcando precedentes en el fútbol. Desde la inédita e inevitable expropiación de las acciones de Comas, hasta ser el único club de categoría profesional que no tiene presidente desde hace año y medio, que no tiene plantilla para competir, que no tiene entrenador y que su futuro más claro sería el meterle dinero en el bolsillo a Comas. Es esta la última opción que los responsables municipales quisieran hacer, por lo que deberán esperar hasta que la ley permita hacer otra cosa.

Partiendo de la base que la colaboración de Comas es nula en este proceso, él sólo colaboraría con el Decano si recibe un buen puñado de euros. También sería otra opción, recibir un documento firmado en el que exprese que en caso de subir el Recre a Segunda o a Primera, él se beneficiaría de cantidades importante que podrían llegar a los siete millones de euros. Esto no lo contempla la ‘Operación Fernández’; los que desean ser nuevo propietarios, tampoco estarían dispuestos a llegar a esa cantidad. La hoja de ruta tranzada por el alcalde, Gabriel Cruz, parecía mucho más fácil de lo que está resultando. Es comprensible que es una transición compleja, sin precedente y que a veces tiene vacíos legales. De aplicarse el sentido común, esto ya habría sido resuelto hace muchos meses.

Comas ha cometido todos los delitos habidos y por haber que marca la ley del sentido común, como para haberlo corrido a gorrazos de la ciudad. Un año sin pagar a empleados, dos años sin pagar impuestos, un patrimonio cultural y deportivo destrozado desde la base hasta la cúpula… En definitiva, Comas deberá tener un gran abogado para convencer a un juez que le dé la razón en todos los conflictos en los que anda metido. Y es entendible que el aficionado quiera saber cuándo llegará la campaña de abonados. Parece ser que es lo más complejo de resolver, dado que si ese dinero va a la cuenta de la entidad, Hacienda se lo llevaría. Y de otro lado, una campaña de abonados con Comas siendo consejero delegado, la veo compleja.

De otro lado, el alcalde no puede negociar con Hacienda porque aún no ha culminado la expropiación. Y si Comas lo intenta en Hacienda, saltarían las alarmas y brincarían sobre él los vigilantes de seguridad. Es un laberinto del que todos intentamos salir bajo el paraguas de la desesperación y la impaciencia.

Y ya no quiero hablar para no liar más este asunto, que hay que convocar un concurso público en el que Jesús León podría tener otro ‘rival’.

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