Huelva se encuentra con otro Silvera

Silvera cortó la única oreja de la tarde al primero de su lote y fue ovacionado en los otros dos

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(Firma: Javier García Baquero)  Ficha técnica: Plaza de Toros de la Merced. Casi lleno en tarde calurosa. Novillada que abre Colombinas. Cinco novillos de La Dehesilla y uno (6º) de José Luis Pereda. De buena presentación, menos los dos primeros. Nobles y de muy buen juego 2º, 3º, 4º y 5º. Flojo el primero y manseando el sexto.
Alejandro Conquero, de blanco y plata: silencio, ovación tras aviso y silencio.
Emilio Silvera: oreja, ovación tras tres avisos y ovación tras aviso.
Saludan el Ruso y Carvajal en el tercero de la tarde.

Comentario:

En esta tierra bendita de la Virgen de la Cinta, donde vamos a la playa en canoa, al pueblo en camioneta y a los toros en categoría… en esta tierra, digo, donde se sabe de toros y de toreros y que este año de romería tomista toca ver la plaza llena cinco tardes consecutivas, ha renacido el ‘Silverismo’.

Esa forma choquera de ver la vida y el toro, entre la indolencia apasionada y el fervor pasota, se encontró esta tarde con otro Silvera, esa raza de toreros que sabe a cabezos y huele a tinglado de pescadería, que siente las palmas y sabe torear desde la cuna.

Silvera compuso un recibo capotero de gusto en su excelente primero y luego cimentó una faena limpia y torera, con buenas tandas por ambos pitones, donde destacaron tres muletazos largos y profundos a natural que puso ‘jirviendo’
a esa Huelva que se le entregó al completo cuando en el cuarto decidió torear con el alma desnuda del natural en la muleta, con el cante jondo de Toronjo en la cintura y con el valor marinero de los que inventaron la ruta de las Indias. Muletazos largos, de los que abren caminos y enseñan a embestir a un novillo que no siempre fue claro, series donde dormía la esencia del arte, temple, poder, limpieza, y siempre la muleta planchada y presta para engarzar el siguiente.

Brindó a Litrí, un molinete fue un guiño, el final de la faena fue silverismo en estado puro, con ese sentido trágico del triunfo. Tres avisos tras pinchazo y estocada contraria, el novillote no enseñaba el sitio y el torero de dinastía no encontró la muerte.

El sexto fue un novillo incómodo incierto y con el que Silvera sacó la cara de jornalero y supo resolver sin brillo. Aquí Huelva y su plaza de toros. Aquí un torero de la tierra, quedan ustedes vinculados de por vida.

CONQUERO

Alejandro Conquero echó por delante el peor utrero del encierro, descastado y enterándose. Resolvió sin luces el onubense. Con el buen tercero toreó bien de capa, con son y torería el galleo para ponerlo en suerte. Luego con la pañosa la faena no remontó desde el inicio de rodillas hasta el estoconazo con el que remató el trasteo deslavazado ante el que el novillo se vino a menos.

Con el potable quinto no estuvo bien Alejandro, no se acopló diría un clásico, le sobró tiempo delante de la cara del novillo y le faltó temple. No ha tenido suerte Conquero, un novillero con tres temporadas en la brecha y medio centenar de novilladas toreadas en todas las plazas de España, en sus presencias mercedarias. Se le sigue esperando.

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