VENTANA DEL AIRE.
Banalizaciones.
[Juan Andivia]

juan andiviaUno no deja de sorprenderse, por mucho que a ciertas edades lo que toca es decir todo lo contrario. En esta época de piscinas y semidesnudos, hay que convivir con los cuerpos ajenos y los propios (siempre sometidos a las críticas más feroces) y con el fenómeno no nuevo, pero ya casi general de los tatuajes.

Recuerdo cuando quienes vivíamos cerca de la mar veíamos llegar a los marineros, tostados, curtidos y con alguna sirena o un nombre de mujer en sus brazos: Fue un amor de aquel puerto de Sicilia que me robó el corazón, o representa mi compromiso con el mar o con la mujer que no puede conseguir, o mi vida, o Penélope. Y un ancla.

Ahora ves nombres como Yénifer o Vanessa, el yin y el yan, en quienes no saben qué es el Tao, fechas, dragones, serpientes y la abuela muerta (no exagero), símbolos como el de infinito, aves, cruces, estrellas, mariposas, atrapasueños, frases literarias y elementos exóticos, sobre todo orientales.

En realidad, yo no tendría nada que decir si quienes se tatúan un motivo maorí, supieran por lo menos en qué continente están las islas de su procedencia, o si hablamos de islas; y si quien escribe sobre su cuerpo “Hope is the only bee that makes honey without flowers” (La esperanza es la única abeja que hace miel sin flores), supiera inglés o apicultura, o hubiera tenido algún revés importante en su vida.

Estoy en contra de la trivialización, de lo que se convierte en moda y empezó siendo una seña de identidad auténtica, de las modernoestupideces y de mezclar la pipa venerable del lobo de mar con la cachimba de los neoadolescentes.

Hay dibujos magníficos, representaciones de cualquier deidad, de cualquier filia y un culto al cuerpo narcisista y desmesurado tras esa imagen que se pretende perpetuar, como si las cosas no cambiaran, como si no se tuvieran varias novias, como si nuestros gustos fueran siempre los mismos.

Esta ingenuidad enriquece a algunos dibujantes mediocres y supongo que servirá también para intimar: “Hoy no puedo resistirme a terminar de leer esa frase que recorre tu vientre, amor”, pero es otro de los signos de los tiempos que me desagradan.

-¿Quién es Mariluz?

-El nombre de mi hermana, a quien adoro.

Y yo pienso que aún no se han enamorado del mismo hombre, que aún no han tenido cuñados, que aún no han recibido una herencia. ¿Qué pasará entonces?, ¿qué pasará cuando el escultural atleta recordado aumente al tiempo que aumenta el abdomen en donde fue grabado?

Como moda es tan aceptable como las hombreras, las barbas, el amor libre o el pipermín, pero es la apropiación de algo serio lo que me disgusta, la banalización para el consumismo, la engañifa y el querer ser lo que no se es: Hoy llevar un tatuaje no significa absolutamente nada.

 

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