Presentación de poemarios en Ayamonte y Vilanova de Cacela

ambiente en Vila Cacela- Portugal(Texto y fotos: José Luis Rúa)    Estos días han sido de enorme actividad para el coletivo poético ‘Los Poetas del Guadiana’, que no han dado descanso a su deseo de mostrar lo último de sus publicaciones. En primer lugar se dejaron asomar por la capilla de San Antonio, en pleno desarrollo de “Un paseo por el arte”, y alternando como vienen haciendo desde la primera edición, con la pintura, la fotografía o la escultura.

los Poetas del Guadiana junto a los autores.Desde lo alto del pulpito del recinto sagrado, Mario Marín en primer lugar, hizo las labores de presentar a su amigo y colega de profesión, Arturo García Giner, como autor del prologo del poemario “ La traducción de los visible”, una obra que saca a la luz la Editorial Wanceulen de Sevilla, dentro de la colección Los libros del estraperlo, con el número nueve de la misma. Arturo Garcia le siguió en lo alto del pulpito para dejar caer alguno de los poemas y mostrar su ilusión y sus temores, ante un numeroso úublico que llenó el recinto religioso.

A continuación fue Diego Mesa, miembro del consejo de redacción de los Libros del estraperlo quien oficio la puesta de largo de la nueva colección poética que sale a la calle bajo el paraguas de la Editorial Wanceulen y con el sello de “ Los cuadernos de la Barranca”. Escueto y directo, sencillo y amable, no quiso hacer que sus palabras distrajeran la atención del protagonista de “ Poemas”, Manuel Borrero Cruz. El autor, supo atraer la atención de los presentes con su carisma tan reconocido en la ciudad fronteriza y supo mostrar con enorme seriedad alguno de sus versos mas queridos. Curiosamente, los dos autores eran primerizos en esto de publicar su obra, pero ahora tienen por delante mucho tiempo para continuar mostrando sus nuevos trabajos.

Como viene siendo habitual en estos casos y para no hacer un feo a ediciones anteriores, se procedió a desarrollar un Jam Poético, donde pudimos disfrutar con las maneras tan diferentes de decir y de hacer de los poetas de la frontera. Unos se inclinaron por subir al pulpito, quizás una experiencia única en sus vidas, otros por subir al altar y otros por leer desde sus puestos entre la gente. Clemen Esteban, Carmen Azaustre, Joaquina Vázquez y Kike Martin como fijos en estos casos. Escuchamos por primera vez a Diego González, amigo de la infancia de Manolo Borrero, y a Diego Mesa. No faltaron los amigos de la otra orilla, los lusos Antonio Cabrita y Pedro Tavares, que dejaron buen sabor de boca con su lectura en la lengua de Saramago. Domínguez Monge y Eladio Orta mantuvieron su proximidad con el publico. Ana Deacracia maravilló con su voz y sus letras y Pedro Ojeda, profesor en la Universidad de Burgos nos deleitó de nuevo con su presencia y su lectura. Y José, un madrileño de diez años, que dejó por un momento la playa y los juegos para unirse a los mayores y sentirse poeta de una pieza y enamorado de las rimas libres y la palabras cargadas de sentimientos.

Y si todo eso ocurría en el fin de semana, días después, en un lugar con encanto en la otra orilla del Guadiana, concretamente en Vila Cacela, se volvían a encontrar los rapsodas de una y otra parte del rio, y bajo los efectos de la luna llena de agosto se llenaban de los poemas que trae este poemario que ya se ha agotado, y que ha sido una éxito entre los amantes a la poesía. “ La traducción de lo visible”. Se regó el ambiente de luna, de palabras nuevas y de rimas distintas y se dejó la tarjeta de visita de un autor que además de rebuscar entre las palabras, sabe ilustrarlas, sabe ser amigo y en su tarjeta de visita deja muy claro que la amistad es algo más importante que cualquier verso escrito a medianoche.

Los Poetas del Guadiana mantienen la ilusión de aquel día de hace cinco años, cuando empezaron a caminar juntos de manera continuada por primera vez en el escenario de la Casa Grande de Ayamonte. Hoy, lo hacen en cualquier escenario que tenga un mínimo de cariño hacia los versos y los autores, cualquiera que sea su condición y su manera de decirlo. Las Tierras del Bajo Guadiana siguen dando buena cosecha de palabras encadenadas y con sabor de temporada.

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