TERETES.
La herida sangrante.
[Paco Velasco]

 

Paco VelascoNietzsche: “Quien escribe con sangre, y escribe sentencias, ha de ser no leído, sino aprendido de memoria”. La frase corresponde a su obra de 1883, “Así habló Zaratustra”. La sangre suele mezclarse con las entrañas, tanto en la guerra como en la política. O mejor dicho: en la guerra que la política es y en la política que la guerra siempre anidó. Se subraya la frase maldita: “Quien a hierro mata, a hierro muere”.

La corrupción es un mal endémico que enferma a individuos y a grupos. Las malas lenguas de los puritanos fundamentalistas causan, al cabo, la muerte de quienes convierten las explicaciones en torpedos asesinos. La campaña interminable emprendida por el gran gandul Pedro Sánchez contra el gigantesco callandón Mariano Rajoy está rociada de la sangre podrida de los popes que predican castidad a la grey al tiempo que ellos mismos se lanzan a la orgía desenfrenada de los vicios más repugnantes.

No caben Gürtell o Taula en el seno de la boñiga de los expedientes de regulación de empleo. Asquea la polémica sobre qué azufre mata antes al ser respirado: si el de Griñán o si el de Bárcenas. Se llega a la tragedia cuando se bloquea el gobierno de España por causa de la asepsia moral exigida al PP, preconizada por un individuo del PSOE que se baña en la bajeza ética. La herida sangra sin cesar y la gangrena amenaza. Es la desgracia del fantoche que proclama a los cuatro vientos el ser el tipo más humilde del mundo.

Mastuerzos los peperos y desvergonzados los psoecialistas. Comandantes del fraude unos y coroneles de la malversación los otros. Desquiciados Griñán y Barberá. Granados y Chaves, sujetos del desenfreno. Malvados quienes ven en el partido ajeno la viga clavada en el ojo propio. La inocencia de los expresidentes socialistas de la Junta de Andalucía será dictada por los jueces cuando la sentencia sea firme. Lo mismo que la culpabilidad de Rita se producirá una vez se agote el sistema de recursos. Mientras tanto, los conmilitones de Susana Díaz han de asirse a la barandilla segura del silencio. Del mismo modo que los seguidores de Cospedal habrán de agarrarse a la mesura de las “sin palabras”.

Pero quién puede creer que la Junta de Chaves y Griñán han sido ejemplos de nada edificante. Y quién se traga el cachondeo vivido durante años en la Comunidad Valenciana de Camps y otros compañeros mártires. Quién puñetas es Pedro Sánchez para ensalzar a los suyos y criminalizar a los adversarios. Qué tipo de guerra infantiloide ha emprendido el muchachito de Ferraz contra el barbado dirigente de Génova. Cuántos españoles hemos de caer abatidos por los Kalashnikovs dialécticos de estos perversos.

Acaben ya. Trabajen. Reconstruyan. Aporten empleo y bienestar. Devuelvan la paz interna que nos arrebataron. Dejen enfriar la sangre que bulle en sus miserables cerebros vengativos. Y si es posible, váyanse. Ayer mejor que hoy.

 

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