Junta de Andalucía

Un joven deportista onubense, Julio Araujo, voluntario en los campos de refugiados de Idomeni

Julio Araujo, voluntario en los campos de Idomeni.

Julio Araujo, voluntario del CMD Tartessosen los campos de Idomeni (Grecia).

Las personas con un gran corazón existen. Aquellas que llevan su generosidad al extremo y saben ponerse en el lugar de quienes más lo necesitan, sentir como ellos y entregarles lo mejor de uno mismo. El CDM Tartessos tiene el lujo de contar entre sus deportistas con un joven, Julio Araujo, que se ha convertido en todo un ejemplo a seguir. Con sólo 24 años ha conseguido superar metas que no se miden con cronos ni se traducen en medallas o trofeos: Salir del mundo del consumismo y viajar a otro en el que no tienen qué llevarse a la boca para prestar toda su ayuda. Julio ha estado en el campo de refugiados de Idomeni, al norte de Grecia, en la frontera con Macedonia, y nos cuenta cómo fue su experiencia:

1. ¿Cómo ha sido el proyecto en el que te embarcaste?

El proyecto se ha llevado a cabo en el campo de refugiados de Idomeni, al norte de Grecia, en la frontera con Macedonia. La asociación con la que yo he ido es AYRE (Asociacion de Ayuda a los Refugiados), principalmente formada por gente de Huelva, pero también hay gente de Granada, Madrid, Valencia, Murcia… y allí en Idomeni hemos formado parte del proyecto de atención sanitaria que gestionaba la ONGD Bomberos en Acción, cuyo objetivo principal era ofrecer atención sanitaria básica a los refugiados. Nosotros (AYRE) nos hemos organizado en 3 grupos distribuidos en diferentes fechas y formados principalmente por personal sanitario (Médicos y enfermeros la mayoría). Yo estuve allí durante más de dos semanas.

2. ¿En qué ha consistido tu labor?

Yo he hecho de todo, en primer lugar, en ningún momento he ido con mentalidad de fisioterapeuta, ni de ejercer como tal. Allí he tenido la suerte de trabajar como fisio con algunos casos que salían, como el caso de Osman (niño con parálisis) o Noor (niña con enfermedad neurológica también), y tratar algunos problemillas de forma puntual. Por otro lado, he ayudado en repartos de comida, leña, mantas, tiendas…. En aquello que fuera necesario, he estado constantemente con los bomberos colaborando, ya que cada día salía algo nuevo para hacer.

Julio Araujo, cooperante solidario.

Julio Araujo, cooperante solidario.

3. ¿Cómo es el día a día de un voluntario?

Depende un poco de “cual sea tu función” en el campo. En mi caso, como he ido adaptándome un poco a lo que hiciera falta, lo que hacía nada más llegar al campo era hablar con bomberos, médicos… a ver que hay previsto hacer ese día. No obstante, yo empezaba tratando a los refugiados que veía siempre (niños como Osman y dos o tres casos que venían todos los días) y ya me iba a ayudar a los bomberos. Según pasan las horas vas haciendo diferentes cosas: repartos de leña y comida, recogida y reparto de ropa… hasta que llega el final del día y es momento de relajarse tras un día intenso jugando un partido de fútbol, vóley, dando un paseo o saboreando un buen café/te preparado por una familia como forma de agradecimiento por tu ayuda, creo que no hay nada más gratificante que tener la oportunidad de compartir estos ratos charlando con ellos.

4. ¿Y cómo el de un refugiado?

Esperando y desesperando. Tienen que hacer colas para todo, para ir al baño, para recibir comida, leña, té, wifi, cargar móviles, atención sanitaria…. Viven esperanzados de que llegue el día en que quiten el tanque tras la valla y puedan seguir con su sueño europeo. No pierden la ilusión, y se agarran a un clavo ardiendo con tal de darles a sus hijos una mejor vida. Mientras tanto, pasan las horas cocinando, charlando, mejorando las condiciones de sus tiendas…

Por otro lado, los niños se pasan horas y horas jugando con lo primero que se encuentran por el suelo, sean piedras, hierros, restos de una tienda… e inventando a ver quién hace una cometa más grande con un trozo de toldo, o jugando a ser bomberos, médicos… Hasta que llega la hora de comer o ir a un reparto, en que se junta toda una familia para poder coger cuanto más mejor y

poder “despreocuparse” por unos pocos días de tener que ir a por más leña, o salir a comprar comida.

Julio Araujo, cooperante solidario.

Julio Araujo, cooperante solidario.

5. ¿Cuál es la situación real que hay allí?

Idomeni es un embudo, aquello era un pueblecito de 150 habitantes, ubicado en la frontera de Grecia con Macedonia con una pequeña estación de tren y que de repente, en el período de un mes se ha visto acogiendo a más de 15.000 personas. Dicho esto, puedes imaginarte…las tiendas se montaban en cualquier rincón, como en las propias vías del tren, aunque aquellos más afortunados estaban dentro del tren o en antiguas cuadras que había por allí. Es un clima de desesperanza.

6. ¿Difiere mucho de lo que exponen los medios de comunicación?

Ya no es que difiera, es que pienso que directamente no se sabe absolutamente nada de lo que hay allí. Vivimos totalmente cegados ante lo que está siendo el mayor desplazamiento humanitario desde la Segunda Guerra Mundial, que están huyendo familias completas con hasta 5 niños, mujeres embarazadas, personas mayores… y salvo que seas una persona con interés por el tema, es difícil estar al tanto de lo que ocurre allí a través de los medios de comunicación habituales.

7. Cuéntanos vivencias que hayas vivido.

Son tantas las que se me vienen a la cabeza, que no sabría por dónde empezar. En general la hospitalidad, el que te ofrezcan su casa, su tienda, su comida… Lo mejor que tienen ellos allí como forma de agradecimiento por la ayuda que les prestamos. Es un ejemplo de lo que es solidaridad de verdad, sin ir más allá… Muchos abrazos sinceros, besos, lágrimas…

8. ¿Un momento o momentos que no vayas a olvidar nunca?

Cada mañana al llegar al campamento y ver los niños corriendo a saludarte, al grito de “Hello my friend”. Aunque sin duda, uno de los momentos fue cuando le dimos a la familia de Osman la noticia de que se venían a España, fue algo emocionante y muy gratificante, por el esfuerzo de tanta gente para poder conseguir eso.

9. ¿Cómo te sientes después de tu estancia allí?

Los primeros días al volver aquí, estás desubicado, raro, sientes que no estás donde tienes que estar. Según pasan los días y hablas con gente que está allí, sientes mucha impotencia al ver que te vuelves y ellos siguen allí.

Por otro lado, pienso que el valor que se le da a las pequeñas cosas del día a día es muy diferente, relativizas ciertas cosas que antes parecían un mundo así como otras que son “tonterías” las valoras mucho más, como el simple hecho de sentarte a tomar un café o una cerveza con alguien, y compartir un rato charlando. Creo que somos muy afortunados de vivir en el sitio que vivimos.

10. ¿Cómo ha sido el proceso de acogida de Osman?

Osman es un niño afgano de 7 años de edad que tiene Parálisis Cerebral. El salió de su país unos 6 meses antes de llegar a Idomeni, y allí en el campo ha estado unos dos meses. Ha sufrido un proceso de desnutrición importante, llegando a pesar 9 kilos y teniendo problemas respiratorios.

El proceso de acogida lo inicia la ONG Bomberos en Acción, a través de un compañero que estaba en el campo, y tras unos disturbios con la policía tuvo la oportunidad de conocer a esta maravillosa familia. Tras estos disturbios y conocer el caso, se traslada a la familia de Osman al lado de la tienda sanitaria para tenerlos más controlados, y empieza una campaña de difusión del caso y recogida de firmas para intentar traerlos a España. Tras varias semanas, y unas 160.000 firmas, el ministerio decide firmar la petición de asilo e iniciar los trámites para traerlos a España.

Actualmente están viviendo en Valencia, y ya Osman está recibiendo tratamiento médico y poco a poco el resto de la familia adaptándose a su vida en España.

11. ¿Qué necesitan los refugiados? ¿Crees que existe alguna posibilidad de dar luz y esperanza a esta situación?

Necesitan que se sepa lo que está pasando, una solución y que se les quite la etiqueta de “terroristas”, de que vienen a quitarnos trabajo y todas esas cosas que nos venden. Además ellos necesitan saber que les apoyamos y estamos con ellos, que la política es una cosa y la gente de a pie otra…

Mientras hay gente que siga colaborando y preocupándose siempre quedará algo de luz y esperanza, pero no deja de ser una situación muy complicada que por

desgracia no depende de gente como tú y como yo, sino de gente que le da igual que haya niños muriéndose en el mar, o familias completamente rotas…

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