Junta de Andalucía

Aprovechar los enlaces rotos para redirigir contenidos

Aprovechar los enlaces rotos para redirigir contenidosLa redirección web es una práctica muy común que puede estar motivada por diferentes razones. Lo normal es que la página en cuestión contenga secciones de pago o de acceso limitado a usuarios registrados. En ese caso, el clic debería llevar al visitante directamente a un formulario para apoquinar, registrarse o iniciar sesión.

Puede que simplemente la web esté sufriendo un proceso de rediseño y se necesite trasvasar el tráfico como en el caso de ésta dedicada a los regalos personalizados online. En este caso, solo hay que procurar que los contenidos sigan estando accesibles para los usuarios/clientes y, muy importante, para los bots de los buscadores. Esta situación se solventa con el código HTTP 30X, algo muy parecido al típico cártel que se cuelga en el escaparate de un negocio cuando se muda de local.

En el mundo digital pasa lo mismo cuando una web (e-commerce, blog, perfil profesional, etc) cambia la localización de sus contenidos. Eso sí, es algo más complejo que escribir en un papel “nos hemos mudado a la calle tal, número pascual”. Dependiendo de la naturaleza del redireccionamiento, hay que implementar diferentes tipos de código. Si es temporal se usa el 307 (temporary redirect); si es para siempre, el 301 (moved permanently).

Todos los caminos llevan al código 301

La cuestión técnica también varía dependiendo de la magnitud de la mudanza y de qué se muda: página o dominio. Lo normal es redireccionar el dominio, una tarea que puede llevarse a cabo desde al menos tres vías (con sus correspondientes códigos HTTP). Con la página ocurre algo similar; además de avisar a las arañas googlelianas del cambio de URL, hay que usar código 30X.

Para ser exactos, se usa la redirección 301 (sí, la permanente), la misma que se usa en la mudanza de dominios para decirle a Google y demás buscadores que los recursos se han movido forever and ever. El resultado es la indexación de la nueva URL y la aparición de la nueva dirección ante los ojos del usuario.

El 301 es un código bendito, ya que sin su existencia la Red estaría llena de ‘avisos 404’, ese que sale cuando el servidor se queda con la cara partida buscando recursos. Es un error que se ve de vez en cuando y, quizá por ello, los internautas no le tienen miedo. Pero sin las redirecciones 301, la navegación sería algo parecido a llevar el Titanic sorteando icebergs cada cinco minutos.

Aprovechando los errores 404 para aumentar la autoridad

Es de cajón que la experiencia del usuario dejaría mucho que desear con un mar digital lleno de obstáculos gélidos. Es por ello que un webmaster devoto procurará convertir los errores 404 en caminos hacia el asombro para que la muerte de una página no sea el fin. Los enlaces rotos van a estar siempre ahí, así que lo mejor es darles buen uso.

Lo mejor es que, puestos a reciclar URLs, se puede hacer uso de cualquier enlace roto para hacer, por ejemplo, linkbuilding (aunque no sea de la propia web). Ahora los errores 404 empiezan a parecer mucho más interesantes, ¿verdad? Pues mucho más atractivo se puede volver el tema cuando se mete Wikipedia en la ecuación para conseguir backlinks.

Pero si buscar citas enciclopédicas con enlaces rotos para luego reemplazarlos resulta demasiado cansino, siempre se puede obtener tráfico generando links a una página de autoridad que dirija enlaces de vuelta. Es una tarea complicada, aunque no imposible si se ha elaborado contenido previo para dicha web (por ejemplo, como guest) y se ha encontrado previamente algún enlace roto en un post de la página.

La cuestión es saber buscar los enlaces muertos, ya sea tirando de herramientas online especializadas en estos menesteres o haciendo búsquedas a palo seco cual Rambo digital. Todo es cuestión de estilo, y de tiempo, claro. Aunque con el aumento exponencial de la información disponible en Internet y el ritmo frenético de la mortalidad web, lo mejor es fusionar el espíritu salvaje con los buscadores de links rotos.

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