Barrancos recupera la memoria de los campos de refugiados de onubenses en la Guerra Civil

Los dos pueblos, las dos regiones abordan los grandes hitos que marcaron el devenir de miles de extremeños y onubenses

 

barrancos._programa_0(Texto: Rafael Moreno) Tierras de frontera donde se dan la mano al mismo tiempo cuadrillas de cafeteros, estraperlistas, huidos y perseguidos que escapaban de España con el aliento de la muerte en los talones. Las tierras de Huelva y Portugal que discurren desde Ayamonte hasta Moura, Guadiana arriba, no sólo fueron testigo de la entrega traicionera y desgraciada del Poeta del Pueblo, Miguel Hernández, al golpista ejército de Franco, sino que también sirvieron de refugio a cientos de personas que desde Extremadura, Huelva y la Sierra Norte de Sevilla escapaban de los pelotones de fusilamiento, hostigados por La Columna de la muerte que a las órdenes del general Yagüe marchaba desde Sevilla hacia Badajoz y por las tropas franquistas que subían desde Huelva a la frontera extremeña.

De esos días, de esas historias, de la ayuda que el pueblo portugués que caminaba bajo el yugo del gran aliado de Franco, de su voz en el mundo, el dictador Oliveira Salazar, prestó a los huidos españoles tratan las jornadas
que el próximo fin de semana se celebran en la localidad lusa de Barrancos, junto al pueblo onubense de Encinasola y en la localidad pacense de Oliva, donde homenajeará a las víctimas de esta localidad.

Bajo el título ‘Memorias de la guerra de España en la frontera del Bajo Alentejo’ (Memórias da guerra de Espanha na fronteira do Baixo-Alentejo, oienta anos depois) los dos pueblos, las dos regiones abordan los grandes hitos que marcaron el devenir de miles de extremeños y onubenses que obtuvieron protección y libertad gracias a las gentes de Barrancos y al empeño del llamado Schindler portugués, el teniente Antonio Augusto Seixas, el ángel que protegió a los refugiados españoles hasta que éstos embarcaron en un barco que les llevó desde Lisboa hasta Tarragona.

Antes habían pasado toda una odisea persecutoria amenazados de muerte por los franquistas hasta que encontraron cobijo junto a Barrancos, en Coutadinha y La Roussiana. Dos campos de refugiados donde los barranqueños y el
teniente Seixas pusieron la frontera: a un lado las ametralladoras franquistas y al otro, la solidaridad portuguesa.

Autoridades regionales de Barrancos y de Extremadura, representantes municipales de ambos lados de la frontera, investigadores, y asociaciones de Memoria Histórica extremeñas (ARMH.Ex) y el Grupo de Trabajo Recuperando
la Memoria Histórica de Andalucía (RMHSA de CGT.A) y de todos (…) los nombres, abordarán los grandes episodios de la guerra y la alianza entre los dictadores Francisco Franco y Oliveira Salazar. Un evento en el que ocupará un espacio central una obra de la antropóloga Dulce Simöes:  A guerra de Espanha na raia luso-espanhola. Resistencias, solidariedades e usos da memória, el vídeo-trabajo basado en las Memórias da Guerra Civil espanhola 1936-1939 y el documental Los refugiados de Barrancos.

Las autoridades portuguesas y extremeñas y los participantes en el encuentro transfronterizo rendirán un homenaje a los huidos, hombres, mujeres y niños, que encontraron amparo en las gentes de Barrancos y protección militar y seguridad en los efectivos que comandaba el teniente Seixas.

3 Responses to Barrancos recupera la memoria de los campos de refugiados de onubenses en la Guerra Civil

  1. Hubo vecinos de Encinasola, Aroche, de Las Cumbres y de muchos pueblos de Extremadura.

  2. Cuando uno tiene interés no espera invitaciones, se presenta eschucha y palante.

  3. Hablan de refugiados onubenses pero no se invita a algún representante de asociaciones o historiadores de Huelva que sería lo lógico.

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