EL ESTERO.
Viajar a marte.
[ J. J. Conde]

Jesús Conde RepisoLeo una nota, de esas que firman las agencias y que en esta ocasión aparece como “Agencias (Washington)”, en la que se dice que el empresario Elon Musk quiere colonizar Marte allá por el año 2022. Afirma Musk, que también es científico, que: “los humanos podrían viajar a Marte a partir de 2022 en una nave que transportaría entre 100 y 200 personas cada 26 meses”. Y abunda en su explicación detallando que: “cualquier persona, con unos días de entrenamiento, podrá trasladarse al planeta rojo en un viaje que costaría alrededor de los 150.000 euros”. Elon Musk, es el fundador de la empresa de transporte aeroespacial Space X, que es quien desarrolla la nave en cuestión. Este vehículo estaría impulsado por cohetes reutilizables para reabastecerlo durante el trayecto.

Ni que decir tiene, que el anuncio ha supuesto para un servidor una inmensa alegría; por cuanto que una de mis máximas aspiraciones en esta vida, siempre ha sido viajar por el espacio y “plantarme” en otro cuerpo celeste. Además, creo que podría llegar a tiempo; pues dentro de seis años rondaría ya los 73 y, oye, no es que estemos hablando de un chaval, pero si me siguen respetando las lesiones como hasta ahora ahí estaremos ¿no? Así que, toca ahorrar todo lo que pueda, que sumándolo a lo que se pudiera derivar del reconocimiento legal del marquesado de la Punta del Sebo que me corresponde, desde el fallecimiento de un familiar mío, creo que rebasaría con creces la cantidad exigida para poder “volar”.

Y es que todo lo que atañe al cosmos ya me interesaba desde que era chico. No en vano, contaba en el círculo de amistades con el científico sevillano-onubense y mundialmente reconocido, don Juan Antonio Pérez Mercader, quien nos abrumaba con sus aventuras espaciales, a Juan Luis y a mí, cuando paseábamos por los alrededores del “quinto pino”, cerca del Matadero. Es decir, que si les escribo sobre el proyecto de Elon Musk es porque, hoy por hoy, resulta ser una oportunidad magnífica para dejar atrás tanto lodazal como en el que nos estamos prácticamente ahogando por estos lares desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

La Tierra, amigos, está en un punto de deterioro imparable. A las guerras de bombas y de palabras que hay diseminadas por todo el orbe, hay que sumarle la ambición sin escrúpulos de ningún tipo del ser humano en todo aquello que le rodea y, lo que es peor, en un proceso de aniquilación constante. Por ello, mis queridos lectores, el que suscribe se va a pirar. Ya lo he dicho y lo he meditado en profundidad. Si llego en forma a la fecha prevista por Musk, en ese lanzamiento hacia el exterior estará presente un huelvano de la Isla Chica, que en pleno uso de sus facultades mentales quiso alejarse definitivamente de las marismas ensangrentadas por los fosfoyesos. Pueden quedarse, si quieren. Que yo, yo me voy pa Marte y no vuelvo más.

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