Portugal y España recuperan la memoria de los refugiados de Barrancos y del teniente Seixas

El Parque da Natureza de Noudar señala los campos de refugiados que acogieron a muchos onubenses en la Guerra Civil

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El teniente Seixas.

homenaje en barrancos (portugal) (1) homenaje en barrancos (portugal) (2) homenaje en barrancos (portugal) (3) homenaje en barrancos (portugal) (5)(Texto: Rafael Moreno)    A los pies de la impresionante fortaleza fronteriza de Noudar, en el Alentejo luso, tres generaciones de portugueses y españoles acaban de inaugurar un grandísimo monumento a la solidaridad y la amistad entre los pueblos.

Las banderas de España y Portugal envuelven un gran mapa donde se recogen justo ochenta años después las vivencias y recuerdos de miles de refugiados pacenses, onubenses y sevillanos que encontraron amparo en las gentes de Barrancos ante la persecución implacable de las tropas de Franco.

Amparo humanitario, alimentos y protección militar a cargo del llamado Schindler portugués, el teniente Antonio Augusto Seixas, verdadero artífice del plan que culminó con la exitosa huida de más de 1.500 refugiados españoles en un barco desde Lisboa a Tarragona.

Seixas no dudó en enfrentarse a la Policía Política (PIDE) del gran aliado de Franco, el general Salazar, y a los golpistas españoles que perseguían, hostigaban y disparaban a los refugiados y dio protección a los huidos españoles venidos de Huelva, Badajoz y Sevilla en el campo de Coitadinha, junto al río Ardila, y en otro campo más, sin declarar y sin permiso gubernamental luso, que levantó ante el desbordamiento humanitario, el de Roussianas.

Los dos refugios tienen un puesto de honor en la frontera hispano-lusa. En un lugar que cuando llueve y verdea el campo es un precioso vergel, rodeado de dehesas, riachuelos y una infinidad de especies de toda condición. Un sitio donde hoy se levanta el Parque da Natureza de Noudar.

Hasta aquel lugar llevó el destino en el verano de 1936 a los refugiados españoles que procedentes del sur de Extremadura y de las sierras de Huelva y Sevilla escapaban del acoso de las tropas de Yagüe y su Columna de la Muerte, y del avance de las tropas de Franco que desde Huelva marchaban hacia el norte, pasando por la Covadonga del ideario tradicionalista, Encinasola, pueblo onubense vecino de Barrancos.

Lo que se sabe del teniente Seixas y los campos de Coitadinha y Roussianas lo han dejado escrito en sus obras la investigadora portuguesa Dulce Simöes en el libro Memorias de Guerra de Espanha na fronteira do Baixo Alentejo y el investigador Francisco Espinosa en su obra La Columna de la muerte.

Pero faltaba algo. Un lugar físico de peregrinación a las fuentes de la solidaridad entre las gentes y los pueblos. Un lugar donde beber de los ejemplos de ayuda mutua entre las gentes sencillas que se protegen cuando los gobiernos y las dictaduras, Salazar y Franco, se alían para dar caza a mujeres, niños y hombres que indefensos, desvalidos y con lo puesto, sin nada, escapan a una muerte segura.

Y ese lugar no es casual que esté hoy junto a los pies del pozo donde pudieron beber los refugiados de Barrancos.
Los pasado 8 y 9 de octubre, el mismo día en el que hace ochenta años partieron los refugiados en coches y camiones desde los campos de Coitadinha y Roussianas hasta Lisboa, los ayuntamientos de Barrancos y Oliva realizaron un gran homenaje a esas gentes sencillas… y al teniente Seixas, ese Schindler portugués que luego sufrió las represalias del dictador Salazar por haberse gastado el dinero de la República portuguesa en proteger personas, conseguirles alimento y atención sanitaria y librarlas de una muerte segura.

HOMENAJE CIUDADANO

El homenaje ciudadano se ha envuelto en los actos de unas jornadas que bajo el nombre de Memorias de la Guerra de España en la frontera del Bajo Alentejo se han celebrado el 8 y 9 de octubre en Barrancos (Portugal) y Oliva (Badajoz). Las jornadas han contado con un gran respaldo institucional portugués al que se ha sumado la Presidencia de la Junta de Extremadura, con Guillermo Fernández Vara a la cabeza; los alcaldes de Barrancos, Antonio Pica y de Oliva, Luisa Osorio y la participación del alcalde de Encinasola, Ángel Méndez. El apoyo institucional portugués ha venido de la mano del Ayuntamiento de Barrancos, el Ministerio de Cultura luso, el Instituto de Historia Contemporánea, la Facultad de Ciencias Sociais e Humanas de la Universidade Nova de Lisboa, el Instituto de Etnomusicología, y el Parque de Natureza de Noudar y la Empresa de Desenvolvimento e Infraestruturas do Alqueva (EDIA), que han acogido las sesiones de trabajo y cuyo presidente, José Pedro Salema, puso en valor el gran espacio natural que une a España y Portugal.

En las sesiones ‘Recuperar la memoria para construir el futuro’ participó el Grupo de Trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía, de la CGT; Todos los nombres, y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura. Integrantes del equipo de Todos los nombres entregaron a las autoridades culturales regionales, a la Cámara Municipal de Barrancos y a la investigadora Dulce Simoes una relación de 49 ciudadanos portugueses que figuran en las bases de datos como represaliados por los franquistas. A esta lista se añaden los nombres de portugueses que fueron matados de hambre en el campo de La Algaba y otros 139 localizados en el antiguo cementerio.

La profesora Paula Godinho y la antropóloga y autora del libro Memorias da Guerra de Espanha, Dulce Simöes, dieron a conocer la trastienda histórica de las relaciones hispano-lusas y las páginas humanitarias que escribió en aquel verano de 1936 el teniente Antonio Augusto Seixas, al que el Ayuntamiento y el pueblo de Oliva han levantado un monumento en su honor en tierras extremeñas.

Recuerdos y penurias que han quedado fijadas en las coplas y canciones populares a las que puso voz y melodía el grupo tradicional Vozes de Barrancos y donde destaca un tema tradicional muy popular en la zona que fue recuperado por María dos Remèdios Guerreriro en 2007, A Guerra de Espanha.

FERNÁNDEZ VARA

El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ha reconocido y agradecido la solidaridad del pueblo portugués de Barrancos con los extremeños que se refugiaron en los alrededores de este municipio huyendo de la Guerra Civil

Fernández Vara ha realizado estas declaraciones este sábado en la localidad portuguesa de Barrancos, donde ha participado en la Jornada “Memórias da Guerra de Espanha na frontera do Baixo Alentejo, Oitenta anos depois (1936-2016)”.

El jefe del Ejecutivo ha indicado que desde que en el año 2009 se concediera la Medalla de Extremadura a Barrancos éste se considera como un pueblo más de la región que disfruta de dos culturas, la alentejana y la extremeña, que son complementarias y hermanas.

Ha indicado que las jornadas que acoge este fin de semana Barrancos son especiales porque son ejemplo de solidaridad y sostenibilidad. Sostenibilidad porque se celebran en el Parque de la Naturaleza de Noudar, un paraje que Fernández Vara ha considerado un ejemplo de desarrollo sostenible e integral.

Fernández Vara ha recordado que las personas que se encontraron en esta zona en los años de la Guerra Civil en España probablemente no se conocían de nada y sin embargo salió lo mejor del ser humano, porque los españoles que se refugiaron en los alrededores de este pueblo portugués pudieron hacerlo gracias a que sus vecinos y un grupo de militares portugueses quisieron que así fuese.

One Response to Portugal y España recuperan la memoria de los refugiados de Barrancos y del teniente Seixas

  1. Me ha gustado mucho el artículo, como todo lo relacionado con la Historia portuguesa. No obstante, me gustaría hacer una aclaración: António de Oliveira Salazar no fue ningún general (de hecho, los detestaba). Fue un catedrático de la Universidade de Coimbra, llamado por la Ditadura Militar (implantada en 1926), para reconducir el gran problema del régimen: la deuda pública. En 1933, tras ganar peso en el Gobierno gracias a su labor al cargo de las Finanzas, creó lo que se denominó como Estado Novo. Un régimen en apariencia republicano y democrático, pero en la práctica autoritario y represivo. En él ejerció el cargo de Presidente del Consejo de Ministros, estando únicamente al cargo del Gobierno y supeditado al Presidente de la República, Carmona. En la práctica, controló todo.

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