El Documento del Mes profundiza en la relación entre Moguer y América

Información de genere, vita et moribus mediosEl moguereño Antonio “Bejarano”, comerciante y administrador en la ciudad de Campeche provincia de Yucatán, es el protagonista del Documento del Mes que dio a conocer el martes el Archivo Histórico de la ciudad de la Niña. También se presentó la obra de Martín Toro, “El Tren que nunca Llegó”.

Este programa con el que el Archivo Histórico de Moguer pretende dar a conocer el gran acervo documental  que se conserva en esta institución, continúa sacando a la luz interesantes materiales sobre la estrecha relación que Moguer mantuvo con el Nuevo Mundo a partir del Descubrimiento de América. Así, en la antesala de la conmemoración del 524 aniversario de la llegada de las carabelas al nuevo continente, el director del Archivo, Diego Ropero y el concejal moguereño José Manuel Alfaro,  nos propusieron el pasado martes seguir ahondando en estos lazos a partir de la figura de Antonio José de Estrada y Castellano, también llamado Antonio “Bejarano”, quien nació en Moguer el 23 de diciembre de 1732 y viajó a las Indias a los 14 años desarrollando allí una gran carrera comercial y llegando a ocupar varios cargos administrativos. El caso de Antonio Bejarano es claro exponente de la visión que se tenía de América como tierra de oportunidades, sobre todo cuando el comercio se liberaliza en la segunda mitad del siglo XVIII.

Este moguereño se afincó en la ciudad de Campeche en el Yucatán, un lugar estratégico para el tráfico comercial entre la Península y los puertos americanos, y mantuvo su plaza de comerciante disponiendo de varias embarcaciones con las que viajó en varias ocasiones a Cádiz, centro comercial del momento,  y a Moguer para visitar a sus padres. Pero la actividad comercial no era suficiente para consolidar cierto estatus en la sociedad colonial por ello, hombres como “Bejarano” se esforzaran en conseguir puestos de relevancia en la administración de la colonia. Así el moguereño ocupó en la ciudad de Campeche los cargos de capitán de las reales milicias, de alcalde ordinario y más tarde el de regidor perpetuo.

A la muerte de Antonio de Estrada o “Bejarano”, probablemente en 1791, su viuda tramitó el legado de su marido consistente en 4.000 pesos que había dejado al convento de San Francisco de nuestra ciudad, pero que éste rechazó en parte al no compartir las condiciones del testador. No obstante los frailes aceptarían la mitad de dicha cantidad para obras de reparación del convento a cambio de un aniversario anual de misas, quedando la otra mitad del dinero reservada para la creación de una escuela de primeras letras, institución que se destinaría a atender a niños de familias sin recursos.

Para ilustrar la trayectoria de este singular moguereño, exitoso en los negocios en ultramar y un claro ejemplo de hombre benefactor de su familia y su pueblo, el archivo nos acerca este mes de octubre dos interesantes documentos que custodia, como son la Información “de génere, vita et moribus” del comerciante expedida por la Real Justicia y el escribano de Moguer en 1768, así como una información de limpieza de sangre sobre “Bejarano” fechada en 1784. Estos dos documentos se pueden admirar en la sala de consultas del Archivo Histórico de Moguer y son dos nuevos ejemplos de la intensa relación que Moguer y muchos moguereños mantuvieron durante varios siglos con los nuevos territorios americanos.

Presentación del libro mediosSOBRE LA PRESENTACIÓN DE “EL TREN QUE NUNCA LLEGÓ”

Tras darse a conocer los interesantes documentos del mes, el Archivo nos propuso también acercarnos a uno de los proyectos que pudo haber cambiado el futuro de la ciudad de Moguer, y que finalmente no llegó a ejecutarse. Nos referimos a la construcción de un ferrocarril entre las localidades de San Juan del Puerto y La Rábida, una iniciativa de la empresa entonces concesionaria de la línea férrea del Buitrón, “The United Alkali Cº. Ltd.” en torno a 1909, pero que fue denegado por las autoridades, mientras se producían además varias manifestaciones de protesta contra esta iniciativa impulsadas desde la ciudad de Huelva. Por su parte Moguer se mostraba indignado ante la administración por la desestimación de este proyecto que dejaba aislada de las redes ferroviarias a una de las localidades más importantes de la provincia. y que hubiese supuesto según el autor de la obra,

El libro que nos acerca a este episodio histórico lleva por título El Tren que Nunca Llegó y es un trabajo de investigación de José Martín Toro, cuya figura fue presentada por el propio director del archivo Diego Ropero. En su intervención el autor afirmó que, “de haberse autorizado en su día el proyecto el Puerto Exterior de Huelva se habría empezado a construir varias décadas antes, con el beneficio que ello hubiese reportado a Moguer, Palos, Huelva y, en general, a toda la provincia”.

La obra presentada en el archivo moguereño se basa en los testimonios sobre esta polémica en la prensa de la época así como en diversa documentación administrativa para ofrecernos una amplia perspectiva de los distintos intereses cuyo enfrentamiento hizo imposible ejecutar una infraestructura que sin duda hubiese cambiado el futuro de toda la comarca.

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