DESDE MI CABINA.
Antonio Ramos.
[Paco Morán]

Antonio Ramos.

Antonio Ramos.

El concejal de Deportes, Antonio Ramos, se marcha a su morada del descaso.

A veces, las historias suceden por coincidencia. A veces, detrás de unas palabras nunca se sabe cómo son los seres humanos hasta que no los conocemos, ni como nos sentíamos antes de hacerlo.

Conocer a nuevas personas es un vicio, al menos para mí. Y a veces, abusar del vicio te trae grandes satisfacciones entre las que están el haber conocido a Antonio Ramos.

A veces, el destino quiere que dos personas se encuentren, como a veces las estrellas coinciden con la luna y no saben cómo reaccionar.

La empatía dice ser un sentimiento que se tiene o no cuando conoces a un ser humano. Nunca podrás empatizar con alguien que no estimes por mucho esfuerzo que hagas. Con Antonio Ramos la tengo.

Y he descrito muchas veces este verbo por tener la capacidad de ponerme en el lugar de él para sentir lo que siente.

Podría ser una habilidad de la comunicación para alabar a la persona que considera ser alabada. Con él, lo hice muchas veces porque lo merece.

La marcha del concejal de Deportes la recibo como una salida momentánea hacia la morada de la paz, para volver con la energía que le dará su reposo.

A Ramos no se le podría aplicar aquella famosa frase: ‘El día que deje de tener enemigos me habrá convertido en un pobre hombre’.

A Antonio no se le reconocen enemigos, porque no ha sembrado semillas venenosas que pudieran haber germinado en gente que le quisiera mal.

No oí jamás en Huelva a una persona hablar mal de Ramos.

Sobre el cómo es, no hay debate, dado que sería un mesa redonda plana en la que la discusión no existiría. Ramos es un tipo honesto, honrado cabal, buena gente… En definitiva, con esas afirmaciones comenzaría y acabaría un debate sobre él.

Con un aire lleno de pureza, quiero ver con claridad su pronto regreso.

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