EL ESTERO.
Todos a una.
[ J. J. Conde]

Jesús Conde RepisoEl otorgamiento a Huelva del distintivo de Capital Española de la Gastronomía 2017, es evidente que no ha dejado en la indiferencia a nadie. A algunos puede que sí, pero quienes componen las más importantes instituciones de nuestra ciudad y la mayoría de la población civil, estoy seguro de que están rebosantes de entusiasmo dada la importancia de la mencionada distinción. Y es natural, por cuanto ello pueda suponer para el conocimiento y el desarrollo de una provincia que siempre estuvo situada al sur del sur (y ya digo estuvo) y que con empujones como este pasaría a formar parte de esa oferta turística nacional que se conoce con el nombre de “ciudades con futuro”.

Claro que, ahora viene lo bueno, bonito y barato. Ante la concesión de este más que merecido galardón, yo me pregunto: ¿Se mojará el pueblo onubense –y cuando escribo pueblo también meto a quienes se dedican a la política- en esta singular “aventura” que tantos beneficios puede acarrearnos? Mas hablo de una inmersión conjunta. Es decir, que si vamos a mojarnos que todos nos mojemos. No vaya a ser, que a partir de ahora comencemos a sacar las banderitas, unos y otros, por tratar a toda costa de colgarnos la medalla del Patrón, y empecemos a largar desde las barras de los bares lo que no hay en los escritos poniendo a parir sin tregua a los menganos, fulanos y zutanos de turno.

Porque es lo que tiene esta pequeñita urbe: que en cuanto un acontecimiento oficial de relevancia ocurre, las envidias y las tácticas partidistas florecen como las margaritas. ¡Y mira que somos pocos! Pues, peor aún. Que parece que sea a garrotazos como mejor se arreglan las cosas. Y no es así, ¿verdad, querido lector? Donde fluya el diálogo y se adivine el acuerdo, que se quite de principio la animadversión hacia los contrarios. Se pone sobre la mesa una buena bandeja de gambas, un majestuoso plato de jamón de Jabugo y un hermoso bol de berries -todo lo puesto regado con el mejor de los vinos de la tierra- y el asunto (el que sea) queda zanjado de inmediato de manera alegre y como dios manda. ¿O no? Entonces, ¿a qué viene tanta pamplina? Es por lo que no entiendo, a veces, la discordia que para determinados temas se origina entre convecinos.

Así que, hagan el favor de ponerse las pilas (las alcalinas, por supuesto) que 2017 ya se barrunta por las marismas. Vayan dándole el brillo correspondiente a la cubertería fina, saquen de los armarios lo mejor que tengan en mantelería, adornen con gusto el continente y el contenido de sus establecimientos públicos… y en el trato sean conscientes siempre de que algo importante nos estamos jugando en el día a día. Puesto que esta oportunidad, amigos, es una oportunidad única. Y como única que es, creo que deberíamos aprovecharla sin desperdiciar absolutamente nada. Eso sí, todos a una.

 

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