DESDE MI CABINA.
La sombra alargada de Comas.
[Paco Morán]

Bonaque intentando rematar ante la oposición de los jugadores de La Roda.

Bonaque intentando rematar ante la oposición de los jugadores de La Roda.

No acaba el Recre de remontar el vuelo. El cambio de entrenador aún no alcanzó el objetivo esperado. Pavón hizo ayer una revolución y sacó el once que todos habríamos aplaudido como alabamos al principio del choque. Jugaron los mejores y el 4-4 2 fue el nuevo dibujo que vimos en el Colombino tras muchos años sin verlo. Era el mismo dibujo que usaba y usa Marcelino. Pero en este equipo falta mucha pegada. La mente no está limpia porque la semana se hace eterna para técnicos y jugadores.

Pero había que cambiar de entrenador por imperativo ilegal.

Yo desde luego no esperaba ni espero nada por muchos entrenadores que a día de hoy pudieran sentarse en el banquillo del Decano.

Y digo que no, porque no era, ni es ese el problema. Pero todo estaba en contra de Ceballos y la ley del fútbol dice lo que dice.

El Recre tiene tantas heridas abiertas, que la que se había sesgado entre una parte mínima de la afición y el anterior entrenador había que cerrarla.

Incluso los dueños del Recre sabían que esa medida era sólo de cara a la galería, pero nunca fue una media para paliar un problema.

Y como cuando se pierde o empata frente a un rival, que en teoría parece inferior, el aficionado se calienta y ya algunos mensajes recibidos proponen el cese de Pavón. Craso error sería pensar sólo en ello. El que algún aficionado piense esta opción debería estar tipificado como ‘delito’.

Ya se ha metido la pata una vez cesando a un entrador y no sería coherente que se echará al entrenador onubense. Ni tan siquiera recibiría mi aprobación la llegada de Marcelino, Caparrós o Del Bosque, dado que los resultados no cambiarían.

El Recre puede nombrar al entrenador del Santa Ana la Real o del Bayer y todo seguiría igual, mientras todo siga igual en el apartado económico.

El destrozo que Comas ha hecho en la entidad tiene su sombra alargada.

La deuda no para de crecer y las facturas aparecen hasta dentro de las cisternas del Colombino.

No hay salida a corto plazo, a no ser que Gabriel Cruz nos de la sorprenda firmando ese acuerdo con Hacienda. Pero esto sería una tirita que sólo cerraría parte de la herida. Pero en nada de tiempo esa tirita estaría roja y llena de sangre.

Hay preocupación en la entidad porque los días se hacen eternos cuando llega la mañana y la noticia es que no hay noticia.

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