Laberinto social.
La nueva inquisición cultural.
[Federico Soubrier]

federico soubrierTras un pequeño repaso estadístico a la sorprendente victoria electoral de Donald Trump, vuelvo a comprobar la razón que mueve a la derecha conservadora a conseguir a toda costa que la cultura no llegue al pueblo ni a los descendientes de este, estableciendo de esta manera una amplia brecha con sus hijos, de los que se preocupa de que terminen sus carreras universitarias, coronadas de varios másteres en las facultades internacionales más pomposas, cuestión  incosteable para las clases sociales inferiores.

No olvidemos que existen muchos medios para adquirir conocimiento, muchos están enfocados a producir mano de obra,  pero  es  la universidad la que produce el saber,  el que mueve el mundo tanto a nivel social como científico, y es justamente ese, el saber social, el que se le prohíbe al pueblo.

Trump, republicano (concepto yanqui antónimo del español) se ha llevado de calle aquellas ciudades en las que el 75% de la población blanca carece de titulación universitaria y superan a la media nacional en número, predominando hombres mayores de cuarenta y cinco años que  se reconocen como evangelistas. Ha ganado en los suburbios y en la América rural pero no ha conseguido hacerlo en ninguna ciudad cuya población superase el millón de habitantes, lugares donde se concentran el progreso y la cultura.

Ha conseguido convencer a uno de cada cinco pobres de que él era la única solución a sus problemas.

Ante la crisis económica y la destrucción de empleo ha sido capaz de transmitir a la clase media baja, la cual vive en sus pisos, con sus coches y sus televisores de una manera semiconfortable, disfrutando de una existencia anodina, sin interés por nada que no sea deporte o telebasura, que él era la única respuesta a que ellos se mantuviesen en su estatus, acobardándolos con  sus posibles despidos.

A pesar de que Hillary ha ganado en número total de votos, el equipo de Trump ha sabido jugar mejor en cuanto a lugares y demografía, mérito que hay que reconocer al magnate, del que pienso que toda su apuesta ha sido para darle por saco a un Obama que,  en el pasado, en una gala  pública, tuvo  la feliz idea de dejarlo en ridículo ante toda una nación.

El golpe certero que dio a nuestro país el exministro de educación de Rajoy, José Ignacio Wert (peor valorado como político de quien yo tenga recuerdo) con su Ley Orgánica para la mejora de la calidad educativa  (LOMCE),  premiándolo y quitándolo posteriormente de en medio, bien compensado por cierto, pretendía y ha conseguido el fomentar esta brecha educativa entre clases sociales que tan buenos resultados da a la derecha mundial. Resumiendo “aquí solo estudian los del taco”.

Lo cierto, y la verdad, es que los ideales están muertos  y el egoísmo, de la mano del miedo y la ignorancia, está encumbrando a los que ya hace tiempo que se encontraban arriba, observando cómo  entran cada noche los corderos en sus corrales.

Me gustaría saber qué va a pactar “político y social por la Educación” en adelante esa “izquierda” que ha vendido al pueblo, poniendo nuestras cabezas en bandeja de plata como cena de unos comensales que no se saciarán jamás.

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor