DESDE MI CABINA.
Cuando la solución es la espera.
[Paco Morán]

recre meridaEl Recre cae y cae buscando el fondo, o tal vez el trampolín que le suba la autoestima.

Una derrota ante el Mérida, tal vez inmerecida, deja al Decano con una pequeña brecha que le separa de los puestos de la salvación.

El cambio de entrenador no ha servido para acabar con lo que está matando al Decano: la tristeza.

La bomba que dejó caer el malvado Comas sobre la entidad, ha dejado una radioactividad que va dañando a todos los componentes del cuerpo técnico, jugadores y personal no deportivo.

Y lo malo de esto es que todos están esperando sentados en el umbral de la impaciencia a que llegue la única solución posible: la venta.

Todos esperan y esperamos que llegue un nuevo propietario que vuelva a ilusionarnos a todos. El Recre necesita dinero para acabar con la radiactividad que hay en una entidad demolida.

Y ahí están los entendidos, viendo fórmulas para llegar a ese punto de inflexión que supondría el cambio de propiedad para que todo comience a organizarse.

Los consejeros han aceptado el cargo de buena voluntad, pero poco pueden hacer más que representar al club. Bastante marrón y preocupación tienen encima como para pedirles responsabilidad por algo y en algo.

La solución del Recre es política, y son los políticos los que deben sentarse en una mesa para ver la opción más viable para acabar con este calvario que los trabajadores padecen. Y ya no sólo por no cobrar, sino que las herramientas de trabajo no son las mejores.

Una mesa, seis representantes políticos y los dos inversores que se conocen. Ese sería el punto de partida para solucionar los problemas de inmediato, para no tener que estar oyendo como oímos desde hace dos años, la maldita negociación con Hacienda.

Y digo todo esto porque veo a un vestuario triste. Ayer los jugadores llegaban con la cabeza agachada mientras bajaban del autobús. Ni una sonrisa. La alegría no existe en ese vestuario desde hace dos años.

Y durante el partido, se dejaron el alma porque el césped transforma al jugador que se siente profesional. No y mil veces no, diré que yo no tendría fuerza moral para pitar a esta plantilla aunque pidieran el domingo por 10-0.

Y tras el partido, las declaraciones de Bonaque haciendo referencia a su nevera vacía. O el veterano Antonio Núñez comentando que los jóvenes ya comienzan a tener sus necesidades en casa.

La hemorragia no cesa y la clase política es la que debe frenarla.

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