Los detallistas del Mercado de San Sebastián, hartos de ser ‘el patito feo’

Se sienten abandonados y desinformados, y critican la falta de contacto con el equipo de gobierno municipal

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Como si de un cuento se tratara, los detallistas del Mercado de San Sebastián, situado en la barriada de Huerta Mena en Huelva capital, están cansados de ser ‘el patito feo’ de una historia en la que sienten que el único cisne que existe para el equipo de gobierno del Ayuntamiento es el Mercado del Carmen.

Una representación de los detallistas de este mercado han trasladado a HuelvaYa su malestar “por el abandono que estamos sufriendo”. Como ejemplo hablan de la falta de seguridad y la nula presencia de la Policía Local para algo tan elemental como regular el carga y descarga.

Por la forma de hablar se nota que están cansados de promesas que nunca se llegan a cumplir, aunque lo que más les molesta es la falta de información y de contacto con los responsables municipales de este ámbito. Aseguran que solo tuvieron un contacto directo con el entonces responsable del área municipal de Comercio, Antonio Ramos, y que “por aquí no viene nadie, ni de visita ni de nada. Y estamos esperando que nos den una cita que no acaba de llegar”.

Los detallistas tienen la sensación y así lo expresan, de que desde el Ayuntamiento de Huelva se les está queriendo aburrir para que cierren poco a poco y el mercado muera, como ocurrió con el de La Merced. En la actualidad tan solo hay ocupados un 50% de puestos disponibles y por mucho que se les ha prometido que todos se iban a reunir en la primera planta, para evitar las escaleras o el ascensor a las personas mayores, esta idea nunca acaba de ponerse en marcha.

Como tampoco acaba de arrancar la idea que les expuso el propio Antonio Ramos en junio de este año, cuando se anunció la existencia de un inversor que haría posible que el mercado se convirtiera en un moderno centro, en el que se mezclarían los puestos de venta de productos con gastrobares, al estilo de lo que ocurre ya en otros mercados de distintas ciudades.

Seis meses después nadie sabe nada de ese inversor, ni de cómo está el proyecto. “Nadie nos explica nada, los políticos solo vienen por aquí en las elecciones para repartir propaganda electoral”, asegura uno de los detallistas, mientras el resto asienta con la cabeza.

Su única realidad es el día a día con el que viven y que describen de manera gráfica: “Estamos abandonados, aquí no se ha hecho una reforma en 20 o 25 años, tan solo una mano de pintura en 2011, un lavado de cara que no soluciona nada. Y aquí los que estamos somos personas relativamente jóvenes, a los que nos queda bastante para jubilarnos y queremos continuar con nuestros negocios”.

Su desesperanza es mucha, pero aún así esperan en que el alcalde, Gabriel Cruz, tome cartas en el asunto. “Él nos prometió una solución y la estamos esperando”.

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