¿De qué hablamos cuando hablamos de violencia machista?

(Texto: Jesús M. Payán Castilla. Secretario General Provincial USO-Huelva) Un año más, otro 25 de noviembre, desde USO expresamos nuestro rechazo y condena firme a la violencia contra las mujeres, volviendo a exigir su erradicación. En esta ocasión, hemos lanzado la campaña “¿De qué hablamos cuando hablamos de violencia machista?” con la que queremos hacer pedagogía y desmontar los falsos mitos cada vez más arraigados en el imaginario colectivo sobre esta lacra social que tanto sufrimiento y tantas muertes se lleva por delante. A 18 de noviembre, 39 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que llevamos de año y hay 8 casos más en investigación.

Esta campaña nos sirve para explicar por qué las víctimas solo son mujeres, desterrando con datos los discursos que se repiten en la sociedad y que no por repetirse más son más ciertos, sino todo lo contrario, como el de las denuncias falsas.

No se puede seguir utilizando una situación residual para negar la gravedad del verdadero problema, la violencia machista. No sólo existe un tipo de personas que pueden ser agresores y víctimas, no existe un perfil del agresor o de víctima.

La violencia machista está basada en la desigualdad de género y comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones, la privación de libertad o la violencia de control.

Por violencia machista entendemos toda forma de violencia que se ejerce por parte del hombre sobre la mujer en función de su rol de género: violencia sexual, tráfico de mujeres, explotación sexual, mutilación genital, acoso laboral, etc., independientemente del tipo de relaciones interpersonales entre agresor y víctima. Se trata de violencias que están fuera de la Ley Integral de Violencia de Género, que sólo contempla como violencia de género si el agresor y la víctima tienen o han tenido una relación de afectividad.

En este año 2016, lejos de apreciarse una disminución de las víctimas, sigue la estela sangrienta de años anteriores. Por ello, volvemos a exigir al Gobierno que asuma realmente el compromiso, que ponga los medios necesarios para activar políticas integrales enfocadas a la eliminación de la violencia machista y pedimos a los medios de comunicación, a la comunidad educativa y la sociedad en general que tome esta lucha como propia, como un objetivo de todos y todas.

Las consecuencias de la crisis económica y la reforma laboral tienen una peligrosa vinculación con el recrudecimiento de la violencia contra las mujeres y con el descenso de las denuncias, ya que ellas sufren especialmente el desempleo y la precariedad laboral.

Los continuos recortes en políticas de Igualdad y en la lucha contra la violencia de género producidos en los últimos años -a pesar del pírrico aumento del 6,3% en los PGE 2016- han sido determinantes para el recrudecimiento de la violencia y el descenso de medidas de sensibilización y prevención. No hay que perder de vista tampoco el aumento de los casos entre los más jóvenes y el preocupante dato de la falta de percepción de lo que es violencia machista, ya que un 33% de los menores no identifica los comportamientos de control como maltrato.

Por todo ello, se hace imprescindible un Pacto de Estado contra la violencia machista. La lucha contra esta lacra solo es posible con políticas que pongan este problema en la agenda, con aumento de la inversión, con más formación y concienciación de todos los agentes implicados y, con un esfuerzo conjunto, de toda la sociedad.

Esperamos que el principio de acuerdo alcanzado para iniciar las negociaciones sea efectivo y esté, sobre todo, dotado de medios para llevarse a cabo.

Unamos nuestras fuerzas para acabar con la violencia machista. ¡Basta ya de violencia machista!

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