La desgasificación del ‘lago asesino’ de La Puebla comenzará a principios de 2017

Será un proyecto pionero en Europa ya que las únicas experiencias se han desarrollado hasta ahora en lagos africanos

(Foto: elpais.com)

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El proyecto de desgasificación del lago de Corta Guadiana, en Puebla de Guzmán, conocido por la prensa como ‘lago asesino’ por las altas concentraciones de CO2 en el fondo que podrían generar una nube tóxica que matara a su paso a cualquier ser vivo, se iniciará a principios del próximo año y será un proyecto pionero en Europa ya que las únicas experiencias que se han llevado a cabo en este sentido han sido en lagos africanos.

Según ha informado el científico Javier Sánchez España, del Área de Aguas Minerales y Drenaje Ácido de Mina del Instituto Geológico Minero de España (IGME), en declaraciones a Europa Press, en estos momentos están aún terminando de formalizar aspectos legales y administrativos necesarios para comenzar los trabajos, y “dependemos de obtener los permisos pertinentes”. Existen además algunas cuestiones de tipo técnico y presupuestario que aún estamos terminando de definir.

Sin embargo, Sánchez España ha recalcado que “hay un convenio a punto de firmarse entre la Junta de Andalucía –a través de la Dirección General de Minas– y el Instituto Geológico y Minero de España para abordar este tema. En este convenio, la Junta colaborará con fondos para financiar las labores de desgasificación, y el IGME pondrá los medios técnicos y humanos para estos trabajos, por lo que “si todo va como esperamos, a comienzos del 2017 empezaremos a trabajar ya sobre el terreno”.

Ha señalado que desde el IGME “ya venimos probando diferentes sistemas piloto –dos, en concreto– desde hace unos dos años, y que si bien éstos no pueden solucionar por sí solos el problema –por su reducido tamaño y escaso caudal de salida–, si que están ayudando a paliar la situación, y creemos que en este tiempo habrán evacuado al menos una quinta parte del CO2 acumulado en profundidad.

En conjunto, los dos sistemas instalados en la actualidad bombean agua a razón de unos 12 litros por minuto –unos 520 metros cúbicos al mes–. De esta manera, y considerando el volumen calculado para la capa saturada en CO2, se ha estimado que se tardaría entre 15 y 20 años en desgasificar la zona profunda del lago hasta valores seguros, sin considerar posibles nuevos aportes naturales de CO2 al fondo del lago, por lo que se necesita de un nuevo sistema para evitar cualquier peligro y que funcione de manera más rápida.

El científico del IGME ha señalado que el sistema que utilizarán es “relativamente sencillo y similar a los que se utilizan en lagos volcánicos africanos –Nyos, Monoun, Kiwu– para controlar su presión de gas”. Consiste en una tubería anclada al fondo y con un sistema de flotabilidad en superficie para darle sujeción, y que tras un bombeo inicial evacuará el gas de forma autosostenida sin la necesidad de energía externa mediante generadores ya que el agua se impulsará por el fuerte gradiente de presión a ambos lados de la tubería, que tendrá unos 60 metros de longitud.

Este sistema también tendrá unas válvulas de control y un sistema de reinyección del agua bombeada para volver a introducir esta agua profunda hacia el fondo del lago pero ya sin el gas, de esa forma se volverá a dejar el lago con el color verdoso que tenía hace un tiempo y no el rojo intenso que tiene ahora debido a la oxidación del hierro ferroso disuelto que contiene el agua profunda.

La idea es que, una vez instalado el sistema, esté operativo al menos durante seis meses, que es el plazo previsto para la desgasificación completa y evitar así cualquier tipo de peligro.

Sánchez España también ha querido quitar gravedad a la peligrosidad del lago, por lo que no se ha mostrado partidario del término ‘lago asesino’, por lo que en términos científicos, aseguran que “lago potencialmente peligroso, es menos alarmista y posiblemente más realista”.

Los estudios realizados en el lago apuntaban a su potencial peligrosidad. Según los cálculos efectuados por el grupo de investigación del IGME se indica la posible formación de una nube de CO2 de unos cinco metros de espesor sobre la lámina de agua en el caso de producirse un súbita erupción de este gas tal y como ha ocurrido en algunos lagos africanos. Dicho espesor sería suficiente para provocar la muerte por asfixia de cualquier ser vivo que se encontrara en el interior o alrededores de la corta en el momento de la erupción.

Además del “evidente beneficio” para la seguridad que tendrá la construcción e instalación de este sistema, de forma indirecta y tal como se ha explicado en un apartado anterior, esta actuación podría constituir un mecanismo de remediación o atenuación de la contaminación metálica y de acidez del lago, ya que durante el periodo de tiempo que durara el sistema –dependiendo del diámetro elegido–, la continua precipitación de hierro y la adsorción de metales tóxicos asociada, que previsiblemente acabarían como una capa homogénea de sedimentos férricos depositada sobre el fondo de la corta, provocaría la pérdida de gran parte de la carga metálica y de acidez del lago.

Esta será la primera experiencia a nivel mundial que combinará un sistema de desgasificación en un lago con una actuación de descontaminación.

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