Recomendaciones generales que ayudan a mejorar la circulación sanguínea

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Una mala circulación sanguínea puede estar provocada por múltiples causas, si bien algunas de las principales están vinculadas estrechamente con la carencia de buenas costumbres alimenticias.

Por ello, para poder mejorarla es esencial que adoptemos hábitos saludables, que incluyan por supuesto una dieta tallada con equilibrio. Un cambio en tales prácticas personales puede repercutir muy positivamente en su salud.

A menudo, las personas que sufren de esta patología suelen presentar: altos niveles de colesterol, excesivo consumo de alimentos demasiado salados, escasa ingesta de líquidos, o baja presencia en la dieta de comidas que añadan fibra a nuestro cuerpo.

El consumo excesivo de grasas saturadas provoca un aumento en los niveles de colesterol, repercutiendo en un importante daño sobre los vasos sanguíneos, que pierden una elasticidad conveniente para que la sangre pueda fluir con completa libertad en su recorrido por las entrañas de nuestras arterias. Ante tal situación, y sobre todo a partir de cierta edad, los problemas circulatorios en ocasiones no tardan demasiado en hacer acto de presencia, especialmente cuando no se ha puesto freno de forma alguna.

Una práctica muy de actualidad para combatir este problema es la filoterapia, o estimulación sanguínea natural. Algunas empresas ofertan servicios al respecto, como por ejemplo es el caso de la fitoterapia para alto rendimiento con Activalamicrocirculacion.com. La medicina oriental ha contribuido de sobremanera a registrar avances tangibles acerca de esta “ciencia”, y multitud de deportistas ya han recurrido a ella.

Al margen de la dieta, asunto al que regresaremos en breve, hay que destacar del mismo modo la importancia de no llevar una vida excesivamente sedentaria.

La ausencia de actividad física en nuestro día a día condicionará negativamente la predisposición de nuestras arterias para ejecutar su función con solvencia, con lo que, cualquier tiempo (por pequeño que sea) que le podamos dedicar a hacer deporte, será agradecido sumamente por nuestro organismo.

No son precisamente una correcta alimentación y la práctica deportiva dos razones excluyentes. Precisamente, se trata de justo lo contrario. Ambas se complementan a la perfección.

Si bien por la noche se aconseja comer pollo o pescado (ya sea blanco o azul), y complementarlo con algo de ensalada o verdura, sin abusar de los hidratos de carbono, durante el transcurso del día estas proteínas (también otras, como las que provienen de la leche, del cerdo o de cualquier otra clase de carne) deben ser acompañadas por otras que presenten mayores niveles de hidratos, como la pasta, la fruta, los cereales, o el pan en cantidades no desproporcionadas. Al fin y al cabo, los hidratos son el “motor” principal de nuestro cuerpo durante esas horas centrales de la jornada.

No podemos querer cambiarlo todo de repente, hay que ir con progresividad. Es preferible tomar mejores hábitos poco a poco y con conocimiento (pisando lento pero firme), que enloquecer tratando de mejorar nuestra circulación y modo de vida en cuestión de unos pocos días. Todo a su debido ritmo.

En pocos meses, si aunamos estos factores que venimos enumerando con unas gotas de paciencia, quizás podamos sorprendernos incluso por los avances cosechados en un intervalo temporal no demasiado amplio.

Mucha suerte si padeces de mala circulación actualmente…

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