TERETES: La mano negra

2

(Texto: Paco Velasco) El señor García del Hoyo pertenece al partido socialista. Vaya por delante la adscripción no sea que alguien me malinterprete. El profesor García, hijo, por cierto, de un antiguo compañero ya fallecido, García Barranca, ha soltado en la prensa una perla de las que hacen época: “hay una mano negra que frena la inversión en Huelva”.

Expresada la “boutade”, García matiza. No es una mano negra individual. Nada de eso. Se trata de “algunos grupos empresariales, -recula-, con grandes conexiones políticas en determinadas áreas”. Pero vamos a ver, señor mío, por qué tira el escupitajo y se muerde la lengua. Diga sin miedo los nombres y apellidos de esos empresarios. Refiera en qué consisten las conexiones políticas y quiénes las protagonizan. Especifique las áreas implicadas en la mano negra. Déjese de circunloquios y señale/identifique. Diga si esa mano negra es una sociedad secreta al estilo de la que pretendía instaurar la Gran Serbia unificada o el grupo musical parisino de la década de los ochenta o un contubernio judeo masónico al más genuino estilo franquista.

Qué va. García del Hoyo no tiene más padrino que el Psoe ni más enemigo que el Pp. Su discurso es triste por simplista. El hombre va de presidencia en presidencia, de puesto de relumbrón en cargo del dedazo y de fracaso en fracaso. Ahora pretende reivindicarse desde la Agrupación de Interés por las Infraestructuras. Y a falta de ideas, castañazo a los populares. O los de Rajoy se suben a la manola o no hay peregrinación rociera, se desprende de sus palabras. Los hay con cara. Mientras Zapatero se ciscó en nuestra petición de AVE, en el desdoble de la carretera nacional 435 o en la mejora de la línea Huelva-Zafra, el ínclito caballero dijo mu. Mu de mutismo reaccionario. Ahora, con su partido escindido y Rajoy emergente, se atreve a hablar de mano negra. Por favor.

Mano negra es la de Majarabique que impide al puerto de Huelva la explotación en solitario que, por derecho, le ha sido adjudicada por ADIF. Mano negra es la que permite que el cordón umbilical de Huelva con Sevilla no se corte para ventaja de la metrópolis y para bochorno de nuestra ciudad. Mano negra la de la Diputación de Caraballo, voces de su amo, que tilda de paletos a los onubenses. Mano negra la de Chaves, Griñán y Susana, poco esclarecidos correligionarios de García. Mano negra la de quienes esquivan la conexión directa entre Huelva y Cádiz. Mano negra la de los que privan a Huelva de su aeropuerto. Mano negra la de los dirigentes que prometen puentes fantasiosos a Punta. Mano negra la que condena a los onubenses a viajar por tren a Sevilla en registros decimonónicos propios de diligencias. Mano negra la de los que han proclamado tropecientas veces, sin rubor, la conversión del edificio de Banco de España en museo provincial. Mano negra la de los que alquilaron el palacete de la plaza de las Monjas para ejemplo de despilfarro de las arcas provinciales. Mano negra la de los portavoces del facherío que desmiente el deterioro de la sanidad pública que denuncia gran parte de la sociedad civil de Huelva. Mano negra la de los artífices de la compra, restauración y venta del famoso chalé de El Conquero.

Mano negra, señor García. Mano negra. Identifique, haga el favor. Si es Caraballo o lo es Barrero. Quien sea. Nombre y apellidos. Si no, evite señalar.

Compartir.

2 comentarios

  1. Inés del Mar on

    Las pocas veces que he comentado algo aquí ha sido para mostrar mi rechazo a la forma de escribir del Sr. Velasco; especialmente cuando se dedica a las cacerías humanas a base de todo tipo de adjetivos “decalificativos” y pierde el sentido de la realidad.
    Sin embargo, en este caso, no es así, porque no encuentro ningún sectarismo y me parece que es de los artículos más argumentados y ajustados a hechos reales, por no decir el único, que le he leído.
    Y si alguien entiende que los hechos aquí descritos no son ciertos, pues que nos ofrezca sus razones porque no se trata de llegar a la altura de nadie.

    — y hablo con conocimiento de causa, que por motivos laborales tengo que coger el tren, de vez en cuando, para ir a Sevilla.

Leave A Reply