La apertura de la mentalidad sexual favorece la venta de juguetes eróticos

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Los últimos 30 años han supuesto un renacer para la mentalidad española en materia sexual. Antes las prácticas englobadas en ese apartado estaban supeditadas a la moral sexual católica, promulgadas por una Iglesia Católica que mantuvo una estrecha relación con el Estado durante el régimen franquista.

La Iglesia no condena explícitamente la sexualidad humana desde un punto de vida de vista maniqueísta (“alimentar el espíritu es bueno, pero la carne no”). A priori, no considera pecaminoso el sexo, un hábito propio de la vida humana. Es más, amor y sexo son buenos, pero la moral sexual no termina ahí.

Tomando como referencia la teoría de la ley natural, lo que fue escrito en la Biblia y la Sagrada Tradición, enseñanzas transmitidas por los apóstoles que no fueron escritas en la Biblia, la Iglesia solo contempla el sexo entre marido y mujer. Son los únicos considerados honestos y dignos en textos como la Encíclica de Pablo VI, puesto que los esposos se unen “en casta intimidad” y se transmite la vida humana.

La Iglesia considera pecado toda actividad sexual que se dé más allá del matrimonio. Esto abarca la masturbación, las prácticas sexuales con prostitutas (fornicación), el adulterio, la homosexualidad o la pornografía, además de los mismos métodos anticonceptivos y, por supuesto, el aborto.

Diferencias en las relaciones sexuales hoy

La descrita es una moral que caló hondo en la sociedad española hasta hace relativamente poco tiempo, hasta la década de los 70. De ello la ausencia de libertad sexual, tal y como se entiende esta en la actualidad. Hoy día, cada vez más gente se convence de que no hay nada escrito en relaciones sexuales, siendo necesario tan solo que el sexo se dé entre participantes que consientan tales relaciones estando en plenas capacidades mentales, en igualdad de condiciones (lo que excluiría a las parafilias), y de una forma responsable que evite embarazos no deseados o la transmisión de enfermedades.

Las estadísticas oficiales son especialmente reveladoras. El Instituto nacional de Estadística (INE) señaló ya en 2004, en un boletín informativo llamado Salud y hábitos sexuales. Las conductas sexuales desde la perspectiva del sida, que eran poco más de la mitad, un 55,6%, las mujeres que habían tenido relaciones sexuales con una única persona en su vida. En el caso de los hombres, el porcentaje era incluso menor, con solo un 24,4%. El informe señalaba además que el porcentaje era inferior en la mayoría de los países europeos.

La media de edad para iniciar las relaciones sexuales se situaba, ya por entonces, en los 18,1 años de ellos y los 19,1 años de ellas, aunque ya se veía un ascenso significativo del porcentaje de personas que tenían su primera vez antes de los 16 años. Se hacía evidente que estos encuentros sexuales tienen lugar fuera del matrimonio, si se considera que la edad para casarse, de media, se ha ido elevando progresivamente. En 2014, los hombres pasaban por el altar o el juzgado a los 37,3 años, y las mujeres a los 34,1. En concreto, 11 años más tarde que en 1976.

Los juguetes eróticos más vendidos

Son datos que apoyan este cambio de mentalidad y de estilo de vida en la ciudadanía española, entre la que (como no ocurría hace unas décadas) el sexo tiene una presencia normalizada en éxitos literarios o, cómo no, en establecimientos especializados.

El sexo no solo se vive de forma más libre, sino que estudios recientes han demostrado sus beneficios en la salud y a la hora de estrechar las relaciones de pareja. Y es por ello que muchas de ellas recurren a artículos como los juguetes sexuales, entre ellos los consoladores, para no caer en la rutina y mantener siempre viva la llama. Lejos ya de ser un tabú, una tienda sexshop online es un lugar visitado en fechas señaladas como Navidades, cumpleaños o San Valentín.

En 2014, una encuesta realizada por Sex Place señalaba que los juguetes sexuales más utilizados en el caso de ellas son, por orden: las bolas chinas, los vibradores, los aceites para masajes, los lubricantes con sabores, la ropa interior comestible, la lencería erótica, los disfraces y los productos relativos al baño.

Encuestas como ésta ya dan pistas de que, hoy en día, se habla de las prácticas sexuales y de las fantasías de forma más libre y abierta.

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