VENTANA DEL AIRE: Los mercaderes del templo

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(Texto: Juan Andivia Gómez) Igual que la primavera llega antes a El Corte Inglés, las fechas señaladas o inventadas por los grandes almacenes también aparecen con el tiempo suficiente para crear la obligación de comprar. Y a esta nueva oportunidad de graduarse en consumista se han sumado floristerías, loteros, hoteles, tiendas on line y supongo que mercadillos.

Desde mi punto de vista, regalar siempre es bueno, incluso el catorce de febrero, aunque mejor en otra fecha, pero la trampa de que quien regala, ama o viceversa es una amarga trampa.

Verán, el amor sin coste dura poco tiempo; si es apasionado y quiere gozarse de él todo el tiempo deriva en la convivencia, que trae renuncias, trabajo, concesiones y dudas. Y si es un amor de horas, fines de semana y vacaciones, voluntariamente acordado, es posible que no estemos hablando de lo mismo.

Hay quienes tras casi toda una vida juntos no han sentido nunca ese cosquilleo del enamoramiento, ni siquiera al principio; hay quienes avivan sus sentimientos, que cambian de color con el tiempo, con inteligencia y dedicación y hay quienes se dejan embaucar por el cerebro de la cintura para abajo y abandonan o no se enteran de nada: Hablar del amor es hablar del ser humano, distinto, imprevisible y único, pero los mercaderes del templo no lo entienden así. No les interesa.

Han encontrado otro filón, como el día del padre o del libro; y, ya puestos, no se han dado cuenta de que también podrían celebrarse la llegada de la primavera, los cumpleaños acabados en cero, el encarcelamiento de los corruptos, los premios científicos internacionales, las leyes que vienen a hacer justicia y las salidas del sol. Si esto ocurre, ¿acudiremos también a comprar la colonia o las flores o nos torturaremos pensando en si esa corbata le gustará?

El único acto de violencia de Jesús que nos presenta el Evangelio es el de la expulsión de los mercaderes del templo. Qué buen momento para que creyentes y no creyentes lo imitemos y expulsemos de nuestros corazones las relaciones entre comercio, dinero y eso que cada uno llama amor.

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