TERETES: Que se vayan

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(Texto: Paco Velasco) Parece ser que la Junta de Andalucía dispone de una Consejería de Empleo. El señor Sánchez Maldonado, que así se llama el esclarecido, u oscuro, caballero, ha venido para no sé qué búsqueda de alianzas en Huelva para la reindustrialización de la provincia. Su mensaje clave, “el compromiso por la creación de riqueza y, sobre todo, por un empleo de calidad y estable como el que genera en Huelva el sector industrial”.

Vaya, que no se lo cree ni él. Ni nadie se lo traga. La necesidad de foto lleva a las mentiras más crueles. Huelva padece una tasa de paro escalofriante, en el marco de un sector de actividad mayoritariamente de servicios. Apenas un 8% de la actividad se dedica a la industria. Cuatro décadas consecutivas de ordeno y mando en Andalucía no bastan al “conserjero” de (des)empleo de Susana para asumir responsabilidades propias y exigir explicaciones a todos sus predecesores. No obstante, eso sí, ya se encarga de culpar a Rajoy de los males de la tierra. Si la Junta tuviera un mínimo sentido de inversión económica y de respeto ciudadano, todo el personal ejecutivo, desde el presidente al último director general, tendrían que dejar la poltrona y el coche oficial y largarse con viento fresco a su antiguo oficio. Si lo tuviere, claro. En cuyo caso, a engrosar las cifras del desempleo.

Entre los figurantes que no se movieron en la foto, Díaz y Donaire, máximos representantes en Huelva de Comisiones y de UGT. ¿Alguno puso trabas o reclamó rendición de cuentas, exposición del plan y método de administración? Ni lo piensen. En posición de firmes. Por encima de los citados, el escurridizo Caraballo, todavía presidente de la Diputación de la provincia con más desempleados de Andalucía, excepción hecha de la gaditana. Con una sonrisa de oreja a oreja, el sucesor, a título de virrey, de la inolvidable Petronila nos regala su cara más histriónica. Saca pecho y, como si fuéramos garrulos, nos gallea como advirtiendo del honor de contar en el suelo de nuestra patria chica con tan eximio personaje, nuncio de la papisa sevillana.

Pero por qué no dicen la santa verdad siquiera una vez. Con las infraestructuras tan indecentes con que nos han obsequiado, qué puñetas de impulso industrial cabe. Qué pacto industrial es posible en estas condiciones. Entonces, de qué lealtad hable el presidente de la FOE, que ya no es Ponce. Que precise lo de lealtad: a qué, a quién, por qué y a cambio de qué. Y por cierto, qué pacto es posible si las fuerzas políticas no han aparecido en la instantánea ni, me consta, han sido invitadas al aquelarre carnavalero.

¿No será que se prevé una lluvia de subvenciones a fondo perdido que rieguen las arcas, que, como diría Quevedo, repican desde años atrás, de estas dignísimas instituciones síndico-empresariales? ¿Acaso no se vuelve a reeditar el eterno juramento en falso de los tres puentes a Punta, de la Nacional taitantos, del AVE fénix, de la carretera a Cádiz, del Museo en el Banco de España y de la Huelva de las oportunidades marchitas?

Después se quejan del sorpasso de Podemos. Me remito al título: que se vayan.

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