Opinión: Padre Jesús y su Moguer devoto

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(Texto: José Manuel Gómez y Méndez) Ante la situación que vive la universal ciudad de Moguer en torno a Padre Jesús, su Hermandad y el párroco, caben las siguientes reflexiones…

1. ¿Es Padre Jesús de Moguer el mismo que el Cristo del Calvario de Huelva o que el Gran Poder de Sevilla, o que el Cachorro de Triana o que el sevillano Manué –el de los Gitanos–? Cada uno tiene su templo propio fuera del ámbito de una Parroquia y se gobierna por una Hermandad llevada por personas humanas y dentro del transcurrir de la Iglesia. Salvo Padre Jesús de Moguer, las demás han tenido sus altos y bajos con los responsables católicos más no fueron destituidos los directivos de sus cargos a pesar de recurrir hasta Normas Diocesanas ante la jurisdicción de Roma… Ah…, quede patente que todas son iconografía de Dios y representan al Hijo dentro de la devoción popular. Hace unos días el cardenal Amigo Vallejo cuando a modo de pregunta caciosa en un foro madrileño ante las tensiones ciudadanas por las declaraciones del prelado salmantino sobre la Semana Santa de la ciudad castellana declaró: “El libreto es siempre el mismo, el Evangelio de Jesucristo, pero la música y la cultura la pone cada pueblo. El mismo Evangelio se canta por sevillanas o por la jota castellana”i.

2. El argentino llamado Jorge Mario Bergoglio Sívori, que es el 226 sucesor de Pedro –el pescador de Galilea– y por tanto Papa de la Iglesia Católica, desde el 13 de marzo de 2013, con el nombre de Francisco y como tal jefe de Estado y el octavo de la Ciudad del Vaticano, cuando ejercía como arzobispo de Buenos Aires, con la dignidad de cardenal, declaraba en enero de 2008: “Entre cristianismo y cultura hay una conexión inseparable, armónica, como siempre ha existido entre religión y cultura. Para que el Evangelio se aproxime a la cultura y, a través de ella al hombre, el Evangelio debe conocer el lenguaje y las categorías mentales de la cultura a la que se encuentra, sus formas de vida, sus valores. Así podrá integrarlos en la fe cristiana y transformarlos progresivamente, hasta llegar a una encarnación vital en esa cultura. Inculturación es, por tanto, el proceso por el cual la fe se hace cultura”ii. Y añade: “Para valorar positivamente la religiosidad popular, tenemos que partir de una antropología radicalmente esperanzada. El hombre tiene que ser definido, por su apertura a lo trascendente. Debemos partir de una antropología que considere al hombre como una unidad de cuerpo-espíritu, abierto al infinito. El hombre descubre a Dios, a partir de lo que es y hace en su realidad concreta de vida. El Dios de la revelación cristiana se manifiesta en estas realizaciones, abriéndolas siempre hacia su destino trascendente”.

3. Sobre el valor de lo popular, el Papa Francisco escribió: “La religiosidad popular es simplemente la religiosidad de la gente creyente que no puede menos que expresar públicamente, con sincera y sencilla espontaneidad, su fe cristiana, recibida de generación en generación, y que ha ido configurando la vida y las costumbres de todo su pueblo”. Y precisó: “La piedad popular como manifestación visible y sensible de la religiosidad popular es un modelo de la encarnación de la fe en las realidades culturales, que las impregna y al mismo tiempo se enriquece con ellas; es decir, es un modelo de inculturación de la fe. Es sensible, emocional; no es abstracta ni racional. Se expresa en una variada tipología de prácticas devocionales en las que por medio de símbolos se vivencian valores religiosos y específicamente cristianos que se vinculan con distintos universos culturales transformándose en un medio de autoevangelización. Sólo podremos comprender bien la religiosidad popular si reconocemos la cultura como un todo relacionado entre sí”iv.

4. El cardenal Bergoglio en su ponencia en la V Asamblea del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), celebrada en mayo de 2007 con la presencia de su antecesor papal –Benedicto XVI– expresaba: “La piedad popular está arraigada en el corazón y en la vida del pueblo, a tal punto que muchas de las tradiciones religiosas que perviven dan identidad al pueblo en sitios y situaciones concretas”. Y concretaba: “Descubrimos en esta piedad popular un punto de anclaje que necesitamos comprender, respetar y evangelizar. Si bien por una parte aparece a veces un cristianismo de devociones, junto a una vivencia individual de la fe, sentimental; también encontramos valores que pueden ser el punto fuerte para construir una sociedad más justa: la solidaridad con la persona que sufre, la sensibilidad social por el necesitado, el querer ayudar a quien no tiene, la fortaleza de la fe que se expresa sobre todo en los momentos de crisis y de desesperación recurriendo a Dios para encontrar consuelo y esperanza, la acogida al extraño, y la capacidad de compartir. Es urgente una fuerte catequesis en la piedad popular”v.

5. Ya en Roma y elegido como Papa Francisco, en su exhortación apostólica “La alegría del Evangelio”, dirigida “a los obispos, a los presbíteros y diáconos, a las personas consagradas y a los fieles laicos sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual”, en su punto 90 redacta: “Las formas propias de la religiosidad popular son encarnadas, porque han brotado de la encarnación de la fe cristiana en una cultura popular”. Y matiza: “Tienen carne, tienen rostros. Son aptas para alimentar potencialidades relacionales y no tanto fugas individualistas. En otros sectores de nuestras sociedades crece el aprecio por diversas formas de ‘espiritualidad del bienestar’ sin comunidad, por una ‘teología de la prosperidad’ sin compromisos fraternos o por experiencias subjetivas sin rostros, que se reducen a una búsqueda interior inmanentista”vi.

6. Cuanto he citado viene a servir para el momento que se está atravesando en Moguer: una tensión ciudadana dentro de la religiosidad popular. La Hermandad de Padre Jesús es parte de esa piedad popular, un trozo de la expresión del pueblo, como el moguereño, que ha heredado esa devoción durante varias generaciones… Devoción arraigada en los sentimientos sencillos y de clase popular, trabajadora, fervorosa, pues siempre en Moguer existieron en el ayer las tendencias según Hermandades; nadie puede negar históricamente que la ciudadanía moguereña se dividía –en ese ayer donde el silencio era posición/imposición– entre Padre Jesús/Virgen de los Dolores que tenía el engarce campesino/currantero y la Vera–Cruz/Virgen de la Soledad, la clase media–pudiente.

7. ¿Qué tensiones públicas hay entre la Hermandad de Padre Jesús y la autoridad religiosa local? Problemática en unos tiempos actuales se están dando y no se tuvieron en etapas anteriores cuando algunas fueron más fundamentalistas socialmente. No existieron –por citar algunos párrocos en memoria de cercanía– con José Domínguez Pabón, Antonio Almonte, Luis Pardo, Claudio de Trigueros, Joaquín de Antequera, Diego de Benalúa, Eugenio de Montilla, Manuel Castilla Bonaño… ¿No serán encontronazos de interpretaciones/dinámicas personales más que institucionales?

8. Muchas Hermandades tienen sus propios espacios físicos/patrimoniales que son propiedad de las mismas y hasta la escritura de compra de las tallas de sus titulares… Fueron creciendo en el seno de la Iglesia Católica, con sus altos y bajos. Y con su Gobierno propio dentro del seno religioso con acogimiento de la autoridad episcopal que siempre vigiló/tuteló, salvo en contadas ocasiones que impuso ante situaciones adversas de no entendimiento…, con confiscación de sus bienes hasta con escrituración en Registro de la Propiedad Civil de sus propiedades a favor de la estructura jurídica de la Iglesiavii. A veces templos o santuarios propios, que han de seguir siendo de las Hermandades que si no lo registraron pues háganlo aparte de tenerlo acreditado en documentación propia, son exponente de esa devoción. Y conocemos muchísimos espacios como la capilla o templo del moguereño Padre Jesús. El Papa Francisco ha dicho al referirse a estos lugares que en ellos “se aprende a abrir el corazón a todos, en particular a los que son distintos de nosotros: el huésped, el extranjero, el inmigrante, el refugiado, el que profesa otra religión y el no creyente”, puntualizando que “además de presentarse como espacio de experiencia de Iglesia, se convierte en lugar de convocatoria abierta a toda la humanidad”viii. Y para encauzar lo que los dirigentes de cada una de ellas no teorizan evangélicamente, están los directores espirituales de cada Hermandad: para dedicarse a la confraternización entre los hermanos, no para producir destemplanzas; para dialogo permanente entre unos y otros, no para arrogarse representaciones o desear imponer criterios; para encauzar en la Misericordia del Padre, que ya juzga cuando llega el momento, y no prescribir/enjuiciar en el espacio terrenal sino amor y más amor hacia lo ajeno que ya llegará la justicia divina, que acabará perdonando por encima de los avaricionamientos… Y nunca esa dirección espiritual debería ser o tomar parte para anular al hermano ajeno, salvo tiempo que recuerda a que todo lo que no es el yo ha de ser marcado por la desautorización… Mucha casuística produce que se anule el funcionamiento de un grupo de personas como equipo directivo de una Hermandad y se designe comisionado al director espiritual, Recuerdo aquellos años de…: todos al fuego eterno y no a la reconsideración de la Misericordia… Me entristece que digan los Medios de Comunicación Social que eso está pasando en el universal Moguer…

9. Ya sabemos que los “mass media” tienen sus tendencias, que los periodistas no somos imparciales en el contar/decir, que siempre que hay movimientos sociales pueden estar las tendencias de quienes lo promueven… Acabo de ver –cuando redacto estas líneas– las fotos de la protesta moguereña de la tarde del segundo día de la Cuaresma de 2017 y me sorprenden… Tantas personas en la plaza de la Iglesia o en la explanada de la Capilla de Jesús como en una tarde/noche procesional… Se me dirán que son agnósticos… ¿Todos? ¿No hay en ellos ningún fondo de religiosidad popular de la que he escrito en párrafos anteriores? ¿Necesitan un pastoreo distinto al que están recibiendo o realmente son anticlericales o humanos que disfrutan solo con una devoción que otros llamarían “cultura de pasitos”…?

10. Moguer se encuentra en un momento de plena pluralidad, dentro de su universalidad, con sus casi 21.500 habitantes. La productividad fresera le ha proporcionado unas variantes culturales en su habitabilidad que son exponentes de esa mezcla de razas y creencias que se dan en un siglo XXI. Por lo tanto ya no existe una verdad absoluta para numerosas personas emanadas de una voz religiosa en la posesión de su jerarquía… En Moguer se mezclan varias creencias más allá de su entramado parcial en la religiosidad popular en su inculturación de fe católica. ¿Habría que preguntarse si la directiva de Padre Jesús no ha entendido eso de creencia católica popular o es que no fueron comprendidos? ¿Por qué no se les perdona como en el Calvario? ¿Por qué hay que quitar a sus dirigentes, que tienen caras, y no procurar su encauzamiento misericordioso desde el pastoreo evangélico? Ah…, me entero que son rebeldes y que no quieren aceptar el oficio de han de hacer y han de actuar de esta manera…; no olvidemos que los hermanos de una Hermandad no tienen voto de obediencia al ser laicos y no clérigos…

11. ¿A qué tensión ciudadana se llegará si la directiva anulada de Padre Jesús no acepte el cese y no entreguen las llaves de la Capilla al ser propiedad de la propia Hermandad –todos los inscritos– que les votó en cabildo? ¿Qué pasaría la Madrugada del próximo Viernes Santo cuando efectuasen la salida de Padre Jesús y la Virgen de los Dolores por un recorrido callejero, sin nazarenos, a modo de un culto popular desde un procesionar civil?

12. Considero, como ha puntualizado el Papa Francisco, que “en esta piedad popular un punto de anclaje que necesitamos comprender, respetar y evangelizar. Si bien por una parte aparece a veces un cristianismo de devociones, junto a una vivencia individual de la fe, sentimental; también encontramos valores que pueden ser el punto fuerte para construir una sociedad más justa: la solidaridad con la persona que sufre, la sensibilidad social por el necesitado, el querer ayudar a quien no tiene, la fortaleza de la fe que se expresa sobre todo en los momentos de crisis y de desesperación recurriendo a Dios para encontrar consuelo y esperanza, la acogida al extraño, y la capacidad de compartir. Es urgente una fuerte catequesis en la piedad popular”.

13. Me consta que los directivos y hermanos de Padre Jesús conviven en su teología popular, ayudan a numerosos necesitados que viven en su zona de ubicación y más allá de ella, dentro de ese Moguer plural…, sin mirar que hace una mano con la otra y viceversa…

14. Concluyo… Se dirá que estoy tomando postura anticlerical, que hablo desde un individual agnosticismo. Ni estoy en ello y quien me trata en cercanía sabe que no es así… Apuesto por el ecumenismo en la convergencia terrenal y pido, como el Papa Francisco /Bergoglio, en la Misa que celebrada en Aparecida el 16 de mayo de 2007 de cara a la solución armónica –y no impuesta desde el pastor diocesano– para el mañana de la Hermandad de Padre Jesús: que se nos envíe el “Espíritu que nos abra camino hacia el misterio y hacia la dispersión evangelizadora y que fomente en nosotros ese hermoso dialogo entre el pueblo y su pastor”.

(José Manuel Gómez y Méndez es profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad de Sevilla)

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1 comentario

  1. Nada que decir, sólo una pequeña corrección “Padre Eugenio de Sevilla” y no de Montilla.

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