TERETES: ¡Cómo que no hay diálogo!

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(Texto: Paco Velasco) Nos empeñamos en denostar a la gente. A veces hasta refregamos a los demás nuestras propias vergüenzas. Cuando referimos, una vez y otra, que el gobierno de Rajoy no dialoga con el govern de Puigdemont, nos revolcamos en la mentira.

Claro que el gobierno español dialoga, y mucho, con la Generalitat. Y tanto. Cosa distinta es que ese diálogo sea fruto de intereses encontrados y, por supuesto, que esté plagado de gestos poco amistosos. Existe el diálogo formal entre los dirigentes de una comunidad autónoma española, que es Cataluña, con el Ejecutivo del Estado español. Vaya que si existe. Cosa distinta es que los interlocutores no se traguen, que el tema del independentismo no tenga cabida constitucional y que las más elementales fórmulas de cortesía estén desapareciendo.

La visita oficial del presidente del Gobierno de España a Barcelona del pasado martes, 28 de marzo de 2017, constituye un clamoroso ejemplo de la existencia de un diálogo formal hecho añicos por la actitud chulesca, intransigente y refractaria de la CÚPula/cópula de los muchachitos y muchachitas que se han arrogado la representación de los ciudadanos catalanes. Es que ni un solo miembro de la gobernanza catalanista ha ido a recibir al presidente de España. Y es que, aparte de la falta de talla política de los ausentes, el que la CÚPula/cópula se haya erigido, ilegítimamente, en árbitro, armado hasta los dientes, de las conversaciones civilizadas que deben sostener los parlamentarios, termina por convertir la discrepancia justa en terreno bélico. Y claro, cuando el trencilla se manifiesta, sin pudor, como un mercenario sin escrúpulos, no cabe confrontación dialéctica que no termine como el rosario de la aurora.

Para colmo de desaguisados, se une la pachorra de un Gobierno de España, acomplejado por la tosca triquiñuela de una izquierda extraviada, con la pertinacia secesionista de miles de iluminados que subvierten el feliz concepto del referéndum democrático y lo redefinen como la consulta impuesta porque nos sale de salva sea la parte. Si esta gente es capaz de saltarse todas las leyes, qué puñeta espera el señor Rajoy para reconducir el problema de las ilegalidades. Si ya se ha puesto en marcha el mecanismo de la desconexión, hasta cuándo todos los españoles antiindependentistas hemos de soportar la vejación de unos cuantos titiriteros sin licencia para exhibirse ante el público. Si el matonismo fascista de la CÚPula/cópula se ensaña una y otra vez con los españoles de Cataluña, alguien deberá poner punto y final a tanto desmán pro/pre guerracivilista.

Urge, perdón, apremia tomar medidas concluyentes. Y pacíficas. Rigurosamente legales. Que pasen por el más severo tamiz de la normalidad democrática. Prefiero silenciarlas. Pero, desde luego, mal camino es derogar íntegramente la mal llamada ley mordaza en pleno apogeo del secesionismo belicista y del terrorismo yihadista. De desmembrar a España, res de res. Nada de nada.

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