Sergio Cruzado se despide de sus compañeros y afición

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El capitán del Pedro Alonso Niño de Moguer, Sergio Cruzado, ha enviado una carta pública en la que se despide de sus compañeros y de la afición que tanto le ha dado durante todos los años en los que ha defendido la camiseta amarilla:

“Es curioso lo que me cuesta ahora decir que se acabó, cuando no quise ni empezar. Atrás queda aquel día cuando era tan niño, que mi padre habló para que yo comenzara a jugar a balonmano un año antes de mi edad, y yo por miedo o por pereza decidí quedarme en casa de unos amigos jugando a la consola (sí ya teníamos consola, no soy tan viejo). Ese día mi padre me castigó y me dejó sin balonmano todo el año. Las cosas no se hacían así.

Al año siguiente comencé a jugar en mi colegio, amigos de clase, entrenamientos en la pista del cole Zenobia, el cucú, la canasta que se cayó, mil historias que sólo conocemos aquellos que las vivimos. Y de repente la segunda vez que quise dejarlo llegó. Mis amigos del cole decidieron cambiar de deporte, y yo no quería jugar a balonmano solo. Tonto de mí, solo no iba a jugar… entonces no lo hice. En casa me dijeron una gran frase, si empiezas algo, tienes que acabarlo, no vas a estar cada año saltando de deporte. Así que continué e hice amigos de otros colegios, entrené en la cuna de nuestro balonmano como es el Pedro Alonso Niño, viví sectores, selecciones, medallas, etc.

La tercera vez que quise dejarlo fue cuando comencé a estudiar en Sevilla. Siendo sincero siempre he sido de maduración tardía y como dicen algunos he cambiado mucho y lo peor de todo es que es cierto. Ahora me resulta difícil saber en qué pensaba, por qué, cómo, pero mi loca adolescencia me llevó a rechazar hasta una convocatoria con la selección nacional y a dejarlo temporalmente.

Así permanecí mis primeros años de carrera, hasta que aparecieron unos melones y me convencieron de que volviera a jugar a balonmano con ellos en Triana. Ahora estos melones son grandes amigos, y a pesar de las distancias, siempre les estaré agradecido, porque sin saberlo me ayudaron a volver al deporte de mi vida.

A partir de entonces viví los mejores y peores momentos como deportista, detallarlos todos sería muy largo, sólo decir que he gritado, he sufrido, he luchado, he llorado, he discutido, he reído, y sobre todo lo más importante es que he crecido como persona. Pero ya el año pasado una idea comenzó a rondar mi cabeza, estaba pensando por cuarta vez dejar la práctica activa del balonmano. Con boca chica y con muchos sentimientos encontrados, cambios personales y profesionales. Recuerdo como rompí a llorar el último partido de liga en Córdoba pensando que podía ser el último.

Finalmente este año me animé y decidí intentar sumar mi granito de arena a la difícil temporada que estaba atravesando mi club y sobre todo mis compañeros. Para mí este año cada vez ha sido más difícil ser una ayuda, con esa idea rondándome la cabeza constantemente. Por eso a la quinta va la vencida, mañana juego el último.

No quiero ponerme nostálgico, no es mi estilo, ni vivir en el pasado, pero cuando miro hacia atrás sólo puedo estar agradecido de haber tenido la suerte de jugar a la “pelotita” y lo que me ha aportado en la vida. Ahora es el momento de hacer el papel que muchos han hecho conmigo, ayudar a otros jugadores, educar y motivar a través de este deporte que tanto amo.

Debo agradecer a muchísimas personas, así que tengo que ayudar en mi nuevo papel en el balonmano a mucha gente. A mis padres, por ser ellos, no tengo más que decir. A todos mis compañeros, entrenadores, cuerpo técnico y médico, presidentes, juntas directivas, por soportar mis chispazos de zurdo, y mi ansia por ganar siempre. A mi mujer por apoyarme siempre. A mi familia por estar siempre ahí. A mis niños, por enseñarme a disfrutar de mi deporte. A mi gran Sanedrín, por enseñarme a reírme de mi mismo. A mi club, porque ante todo me ha dado la posibilidad de disfrutar de este deporte.

Llega el momento de cerrar esta etapa maravillosa de mi vida, ahora que he conseguido apreciar y valorar todo lo afortunado que he sido, todo lo que he recibido de mi deporte, ahora me despido de él en la pista, donde siempre estará mi corazón”

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