DESDE MI CABINA: En el mismo sitio

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(Texto: Paco Morán) Llegaba mayo de 2016 y el Recre pedía la hora para salvar la categoría sobre la bocina. Y todo era hablar de impagos del malvado Comas, de los pitos de la afición al presunto delincuente… en definitiva, que acababa la temporada agradeciéndoles al cuerpo técnico y jugadores el esfuerzo realizado, que aún sin cobrar, se habían comprometido para dejar el Recre en Segunda B.

Y era mayo de 2016 cuando el presunto delincuente se negaba a vender y a pagar sus compromisos con los trabajadores, jugadores y entrenadores. Ni comía ni dejaba comer. Era suplicar que vendiese para poder ver a un Recre en manos de otro empresario mucho más serio y solvente que Comas. Predicábamos en el desierto.

Y era mayo de 2016 cuando Comas pedía un rescate por liberar al Decano de siete millones de euros que Cascajo firmaba sin la garantía de poder darle a Comas lo que pedía y a los jugadores, empleados, entrenadores, Hacienda, Seguridad Social, y proveedores, todas las deuda acumuladas que se elevaba a 25 millones de euros. Ese contrato de compra-venta quedó en papel mojado.

Era mayo de 2016 cuando dada la insolvencia de Comas había que ir pensando en recaudar un millón de euros para evitar el descenso de categoría al no pagar a los jugadores.

Y era mayo de 2016 cuando la única solución era pedir a Huelva y provincia que en la mano de los ciudadanos estaba salvar al equipo de la desaparición. Y llegó mayo y junio de 2016 y los ciudadanos de Huelva y provincia salvaron al Decano de la puñalada que le había asestado Comas. Pero resulta que llega mayo de 2017 y estamos en el mismo sitio.

Suplicamos al dueño que venda o que pague. Porque resulta que al igual que Comas no pagó nada esa temporada, en esta ha pasado lo mismo y el propietario no ha pagado nada ni a nadie.

Acabó la temporada y el equipo al igual que hace un año, salvamos la categoría sobre la bocina y pasando las mismas penalidades que cuando Comas era el dueño.

Lo malo que tiene el actual dueño y sí tenía Comas, es que el comodín de la afición ya está quemado. Ya no es solución una campaña de salvación para evitar el descenso a categoría regional.

La única diferencia que existe entre mayo de 2016 y 2017, es que el anterior propietario era un presunto saqueador, y ahora es una institución seria la dueña del Decano.

Pero en el fondo hemos llegado al mismo sitio. La deuda que no para de crecer, el personal que no ha cobrado, y pidiendo al actual dueño lo mismo que le pedíamos a Comas: ‘Vende ya’.

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