Las diarreas estivales y las infecciones urinarias alteran la microflora

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En verano no sólo cambiamos de temperatura y vestuario, también variamos nuestra dieta, los horarios cuando estamos de vacaciones y somos más propensos a determinadas infecciones. Mientras el otoño y el invierno son época de gripes y catarros, los microorganismos causantes de las diarreas de verano, las intoxicaciones por salmonella y las infecciones de orina hacen su agosto en la temporada estival. Analicemos las causas de esta mayor incidencia.

La diarrea de verano o diarrea del viajero puede tener distintos detonantes. El cambio de alimentación, el cambio del agua que se consume ( recordemos que hay países donde no se recomienda beber agua que no sea embotellada ) y el mayor riesgo de intoxicaciones alimentarias de origen bacteriano por la degradación de los alimentos expuestos a una temperatura ambiente superior se suman al incremento de moscas y mosquitos, que son vectores de transmisión de infinidad de microorganismos. Por si fuera poco, con el aumento de las temperaturas pueden aparecer focos puntuales de rotavirus en la red del agua potable, que se controlan con facilidad pero causan diarreas o gastroenteritis agudas autoconclusivas a los afectados.

Todo diarrea o gastroenteritis afecta de manera negativa a la microflora bacteriana que vive en nuestros intestinos y ayuda al buen funcionamiento del sistema inmunológico. Las infecciones intestinales de origen bacteriano suelen requerir de tratamiento con antibióticos o con sulfamidas, el cual produce como daño colateral la muerte de gran cantidad de estas bacterias beneficiosas.

Para una recuperación más rápida y para minimizar el riesgo de recaídas con diarreas o gastroenteritis, además de extremar la higiene a la hora de manipular los alimentos se recomienda hacer un tratamiento con probióticos que restaure lo antes posible el equilibrio de los microorganismos intestinales. Este tratamiento se realiza al concluir el proceso agudo o bien al terminar la antibioterapia y puede complementarse con la toma de prebióticos adicionales.

El aumento de casos de cistitis bacterianas y catarros de vejiga en los meses de calor es debido a la humedad ( al esperar a que la ropa de baño se seque en lugar de cambiarnos ) y al uso frecuente de ciertos materiales textiles sintéticos. Aunque la cistitis es una enfermedad de las vías urinarias, puede cursar con picor vaginal. No en vano, las condiciones de humedad prolongada o enfriamiento local que merman las defensas de las mucosas de las vías urinarias también afectan a la flora vaginal, pudiendo llegar a desequilibrarla.

El tratamiento para las molestias y el picor vaginal, una vez descartadas enfermedades más serias, suele consistir en el uso de probióticos de aplicación local o bien de uso oral que ayuden a restaurar el equilibro alterado de tan delicada zona. No hay que olvidar que mientras este equilibrio no se restablezca, estaremos más expuestas a desarrollar otras enfermedades como la candidiasis.

Precisamente la candidiasis vaginal también puede ser consecuencia, o más bien un posible efecto secundario, de un tratamiento prolongado con determinados antibióticos. Por este motivo, al igual que tras una diarrea o gastroenteritis, es recomendable usar productos como Lactoflora Protector Intimo durante unos días después de superada la infección urinaria.

 

 

 

 

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