DESDE MI CABINA: El Recreativo y William Martin

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(Texto: Paco Morán)  Ya han pasado 24 horas desde la entrega de la única oferta que se ha presentado para adquirir el Recre. Único demandante de adquisición como ocurría hace cinco años cuando Víctor Hugo Mesa fue el único interesado.

Y es que aunque nos duela, invertir en el fútbol y en un club de Segunda B con una deuda de 25 millones es un marrón. Y sobre todo con unas condiciones de pliego leoninas que sólo empresas de la índole que ha presentado la oferta, puede asumir.

Una empresa normal, con un empresario normal, con ojos y cara, e inscrita en España con solvencia y pasado glorioso, es sumamente complicado que apueste por un negocio para nada rentable.

No me coge de sorpresa que ni un solo empresario conocido con una empresa conocida y con domicilio social en España, haya mostrado el mínimo interés en quedarse con el Recre tras ver el pliego.

Ha habido muchos interesados, de la misma manera que todos han huido al ver las condiciones del pliego y el poco tiempo dado para reunir los avales.

No queda otra que aceptar pulpo como animal de compañía porque no hay más.

Han crecido las dudas al ver en qué lugar está asentada esa empresa. Y claro, cuando un ministro tuvo que dimitir por tener un porcentaje de acciones en una empresa con domicilio en Panamá, o un fiscal ha tenido que hacer lo mismo, el recreativismo pregunta y pregunta.

Con todo inversor con el que he hablado y que se ha interesado por el Recre, el ver las condiciones del pliego, ha tenido claro que el que viniese a hacer esa apuesta, deberá recibir algo a cambio. Llámase obras, concesiones, o intereses participativos fuera del fútbol que sólo la política puede darle.

Digo que bienvenidos al club siempre que cumplan, paguen a la gente y devuelva al Decano a la estabilidad. Luego si han de recibir su premio de manera legal, que lo reciban.

Es absurdo que nos comamos la cabeza por volver a ver que si antes eran uruguayos los dueños del caos, hoy son españoles, colombianos, panameños, o es el mismísimo William Martin, el hombre que nunca existió. Podría ser el tal Simón del que nadie sabe si existe o quién es y a qué se dedica.

No muevo ni una sola coma de lo que dije en esos últimos meses desde la ironía, pero a la vez desde el convencimiento. Dije muchas veces que no me importaría que incluso el hijo de Pablo Escobar comprase el Recre.

De ahí que me dé lo mismo que la nueva empresa dueña del Recre tenga domicilio en Panamá, como si aparece en los famosos papeles.

Sea un sinónimo de William Martin o personas reales, si son serios y devuelven la estabilidad al Decano, tendrán mi apoyo.

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