Huelva, cómo hemos cambiado: 40 años del 15 de junio de 1977

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El 15 de junio de 1977 190.344 onubenses ejercían su derecho a voto por primera vez en una elecciones generales tras la dictadura franquista. Acudían a las urnas, como en el resto del país, con la ilusión de tener en sus manos quiénes iban a ser sus representantes y con el miedo de que se rompiera lo que comenzaba a ser un sueño democrático tanto tiempo anhelado.

La mezcla de ambos sentimientos, la ilusión de lo que estaba por venir y el miedo de involución y vuelta al pasado dio como resultado en las urnas la victoria de la Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez, con un apoyo significativo al lograr 89.494 votos (47,79%). El PSOE  de Felipe González obtenía 63.172 votos (33,74%); el Partico Comunista de Santiago Carrillo se quedaba en 10.217 votos (5,46%); y la Alianza Popular de Manuel Fraga lograba 9.415 votos (5,035).

UCD aupaba al Congreso de los Diputados por Huelva a Félix Manuel Pérez Miyares, Agustín Jiménez Puente y José Francisco Rodríguez Núñez. Y el PSOE hacía lo propio con Carlos Navarrete y Fernando J. González Vila. En el Senado, UCD estaba representada por José Luis García Palacios, Miguel Esteban martín y Antonio Hernández Caire. Y el PSOE por José González Gastañaga.

El reparto 3-2 de los diputados y 3-1 de los senadores ha sido el guarismo que se vino repitiendo en los años sucesivos, aunque con el PSOE ya como primera fuerza tras la desaparición de UCD y la irrupción del PP por AP. 40 años después, el bipartidismo que comenzó a dibujarse aquel lejano ya 15 de junio de 1977 se ha roto con los resultados de las Generales de 2016, en las que por dos veces Podemos lograba un diputado, algo inédito en la historia política de esta provincia en los últimos 40 años. El histórico reparto de 3-2 diputados saltaba por los aires y pasaba a ser 2-2-1.

El cambio en lo político 40 años después resulta evidente, ya que a la irrupción de Podemos habría que añadir la de Ciudadanos, con 28.596 votos, aunque sin lograr representación. PSOE y PP han visto como su histórica hegemonía bipartidista se rompía por primera vez. Los primeros amenazados por la izquierda y los segundos por el centro-derecha.

UNA HUELVA BIEN DISTINTA

Si el cambio político ha sido importante, el cambio social y económico ha sido espectacular. Huelva centraba en 1977 su economía en un potente Polo Químico, nacido 13 años antes, cuyo asentamiento supuso un cambio radical de las relaciones laborales y económicas de una ciudad que por entonces veía el problema de la contaminación como un peaje a pagar por tener trabajo.

La pesca suponía por entonces uno de los pilares principales de la economía provincial, al que había que unir la minería de la Cuenca Minera y el sector ganadero de la Sierra. El turismo era por entonces una quimera y el sector de los frutos rojos, con la fresa a la cabeza, ni se imaginaba nadie entonces que iba a llegar a ser lo que es hoy en día.

Era la Huelva del 77 una sociedad que comenzaba a dar pasos hacia la democracia y también hacia importantísimos cambios en su estructura económica. Estaba todo o casi todo por hacer, sobre todo en aspectos como el educativo, con altas tasas de analfabetismo. Y, claro está, la Universidad era por entonces un artículo de lujo, lejano y al alcance de las familias más pudientes.

La provincia de Huelva de entonces poco tiene que ver con la actual, con un Polo Químico venido a menos, con una sociedad altamente sensible a los problemas medioambientales, con un turismo que da pasos cortos pero seguros, con una agricultura que ha sufrido una revolución inimaginable y con un puerto que, de pesquero-industrial, ha pasado a ser claramente industrial.

Con todo, Huelva era entonces una de las provincias españoles con peores índices económicos y sociales y 40 años después ahí seguimos, en los puestos de cola. Se ha avanzado mucho, que duda cabe, pero también lo han hecho los demás. El título de esta crónica es real, cómo hemos cambiado, pero habría que añadirle: Y lo mucho que nos queda por cambiar si queremos que esta provincia no continúe estando en el furgón de cola de los índices económicos y sociales de este país.

 

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