Isla Cristina, ley electoral y alcaldesa de la lista menos votada

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La ley electoral para comicios municipales en nuestro país, tan buena o tan mala como la de cualquier otra democracia europea, tiene entre sus puntos más débiles el que puede acabar siendo alcalde o alcaldesa de una localidad el candidato con representación municipal y menos votos. Eso es lo que va a pasar en Isla Cristina, sin ir más lejos, este próximo 25 de julio.

La mayoría de españoles cree una gran mentira: es el vecino el que elige a su alcalde (recuérdese la ya famosa frase de Mariano Rajoy). Pero eso no es verdad, al alcalde, como al presidente del Gobierno o a los presidentes autonómicos o de diputaciones quienes los eligen son los diputados o los concejales que logran representación. Así de simple y así de complicado.

Cuando no hay mayorías absolutas y cuando el juego partidario se lleva a límites incluso personales, lo que en un pueblo donde se conoce todo el mundo es mucho más probable, puede ocurrir que una lista que lograba en las municipales de 2015 sólo tres concejales, de una corporación de 21 ediles, acabe por aupar como alcaldesa a su candidata: Monserrat Márquez.

Más números: una candidatura con 1.123 votos de un censo electoral de 15.714 votantes (poco más del 7%), o con el 11,79% de los votos emitidos, se hará con la Alcaldía de una población con más de 21.000 habitantes.

La moción de censura en Isla Cristina es, desde el punto de vista legal, irreprochable. Siendo esto cierto, no lo es menos que los vecinos de la antigua Higuerita deben estar, cuando menos, algo confusos por lo que va a pasar.

Que tres formaciones políticas con representación en un Ayuntamiento se unan no es algo nuevo ni que deba llamar la atención, a tenor de la actual ley electoral en nuestro país. Pero que se retuerza la voluntad popular hasta estos niveles sí que puede ser contraproducente para unos atónitos vecinos de Isla, que ven cómo su voluntad en las urnas no parece haberse tenido demasiado en cuenta.

En absoluto queremos decir con esto que Antonia Grao deba ser la alcaldesa, dado que no tiene apoyos suficientes en estos momentos, por mucho que fuera la lista más votada en 2015 (2.388 votos), pero sí que la lógica política hubiera apuntado a que la Alcaldía fuera para la lista del tripartito que más votos obtuvo en las municipales.

Pero ya se ve que la lógica política no existe, al menos en el Ayuntamiento de Isla Cristina. El PA de Zamudio renuncia a algo tan lógico como encabezar la moción de censura (segunda fuerza más votada en 2015  con 1.885 votos y 5 concejales), con tal de no ver más a Grao al frente de la corporación municipal y, más que probablemente, echando cálculos de cara a los dos años que faltan para las próximas municipales y al futuro de una formación política (el PA) sin futuro.

El PSOE también hace de tripas corazón y no le importa acabar aupando como alcaldesa a quien en su momento fuera concejal socialista, antes de coger el camino de los grupos independientes.

Quien más tiene que ganar en este galimatías político es Monserrat Márquez, que va a ver cumplido su aspiración de ser alcaldesa de Isla y tendrá dos años por delante para convencer a los isleños de que tiene capacidad y ganas para seguir siéndolo.

En dos años veremos el resultado de esta arriesgada apuesta política, pero si Márquez sabe maniobrar, y parece que eso se le da más que bien, es muy probable que acabe por llevarse los votos de socialistas y andalucistas, o quien sabe, incluso encabezando la lista del PSOE. Al tiempo.

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