Buenos datos en seguridad y alta ocupación hotelera. ¿Qué puede salir mal?

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Los datos de seguridad de Huelva acompañan a las buenas previsiones sobre el turismo. El primer trimestre de 2017 descendieron un 4% los robos con fuerza sobre las cosas en domicilios y en negocios. Igualmente, los hurtos descendieron un 11%.

Cuando miramos aparte la capital y el campo, comprobamos tendencias similares. Los primeros tres meses del año finalizaron también con un descenso del 4,1% en intrusiones en explotaciones agrarias.

Por otra parte, si se cumplen las previsiones oficiales sobre turismo, Huelva recibirá este verano un 5% más de turistas. Esto supondría alcanzar el récord histórico en turismo, que precisamente se alcanzó durante la campaña anterior.

En principio, reina el optimismo. Más turismo y más seguridad ofrece más motivos para la que el turista repita al año siguiente. Sin embargo, los datos siempre tienen una segunda historia que contar.

A lo ancho y largo de la geografía española se repite una tendencia desde hace años, invariablemente: ante un trimestre de descenso fuerte en hurtos le sigue un repunte el siguiente. Verano, además, es la época del año con más trabajo para los policías, precisamente por estos motivos.

Los expertos en seguridad han encontrado dos causas para explicar esta tendencia. La primera, es que parte de los delincuentes se mueven entre regiones, con intención de no abrasarla y para evitar las medidas de seguridad que se crean para combatirles. Por eso el sube y baja.

La segunda de las causas es la relajación de la ciudadanía. Pongamos como ejemplo una familia que contrató un año atrás una alarma para su casa de campo. Ha pasado el tiempo y no ha saltado ni una sola vez. Muchos piensan que no la necesitan y piden la baja. Lo que no piensan es en aquéllos que han descartado su vivienda, precisamente por las medidas de seguridad.

El año anterior también se produjo esta dinámica. El resultado fue que, al final de verano, provincias andaluzas como Almería y la misma Huelva vieron cómo los robos dentro de los hogares se habían incrementado casi un 6% respecto al año anterior. Sólo la catalana Lérida las superaba.

Ponérselo fácil a las fuerzas de seguridad

Hay muchas y buenas formas de garantizar que el verano se desarrollará sin sobresaltos. Asegurar puertas y ventanas es una de ellas. Pedirle a alguien de confianza que “nos riegue las plantas” también es útil para que la vivienda no parezca desocupada.

Subir y bajar persianas puede ser un indicativo de que hay gente en casa, pero lo mejor es que se dejen totalmente bajadas las persianas a pie de calle y primera planta. Jamás subir las que no cuentan con rejas.

También es importante prestar atención a nuestra presencia en internet. La costumbre de compartir nuestras alegrías en las redes sociales puede no ser lo más prudente. Lo mejor es que no contemos durante el día a día que nos encontramos ausentes, ni que hablemos por supuesto de las fechas de salida, ni de regreso.

Nuestros objetos de valor también deben ser apartados de la vista para evitar tentaciones. No sólo habrá que preocuparse por la organización, sino que deberemos revisar nuestras paredes y marcos de puertas, ya que los ladrones suelen dejar indicaciones sobre la vivienda para saber si merece la pena asaltarla en algún momento. Si se encuentra una, lo mejor es proceder a borrarla.

En cuanto a los sistemas de seguridad que podemos incorporar, muchos optan por un can que vigile la casa. En este caso, hay que tener en cuenta las altas temperaturas que alcanza la provincia en verano y disponer para la mascota del espacio y los recursos suficientes para protegerle.

En la calle, las dos recomendaciones son diferentes. Se suele recomendar a los turistas que no muestren que lo son. También, que las posesiones queden a la vista. Si somos optimistas, la falta de disgustos se transformará en buenos datos de ocupación hotelera para el año siguiente. Pero, siempre, el principal motivo seremos nosotros mismos y nuestra seguridad.

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