Escrito de la familia del crimen de Almonte al periodista Alfonso Egea

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En primer lugar, paso a presentarme como Aníbal Domínguez Espinosa, hermano y tío de las víctimas del doble crimen de Almonte acontecido en abril de 2013. El motivo por el que me dirijo a su persona es para mostrarle nuestra total indignación y repulsa hacia lo que ha expresado recientemente en el programa radiofónico de es.radio sobre el caso que nos afecta y que nos embarga en la desolación desde hace cuatro años. Deberá comprender que cualquier manifestación pública sobre el asunto tiene una repercusión importante sobre esta familia que lleva cuatro años de espesa amargura por la pérdida de sus seres más queridos, más aún tratándose de una niña de ocho años que constituía la única nieta de unos abuelos septuagenarios que sufren desesperada y amargamente su ausencia, al igual que la de su querido hijo.

Las manifestaciones que usted ha realizado en dicho programa radiofónico evidencian un diáfano partidismo en favor del hoy encausado y presunto doble asesino, sobre el que recaen unos indicios fundamentados que lo han apuntado como presunto criminal y por los que se encuentra en prisión provisional desde junio de 2014. La decisión judicial de su encarcelamiento no sólo ha correspondido a la jueza de instrucción, a la que en dicho programa se echa por tierra sin paliativos, sino que ha sido avalada por la Audiencia Provincial y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, al considerar todos estos estamentos que existen pruebas más que suficientes para mantener el encarcelamiento del individuo imputado. Permítame que me sorprenda por su marcada exposición.

Todas estas consideraciones son obviadas por usted hasta el punto que actúa no como periodista, que tiene todo el derecho a emitir su opinión, sino que lo hace como abogado, investigador y juez. La defensa correspondiente a su letrado la ejerce usted con unas opiniones tremendamente sesgadas y amoldadas justamente a lo que expresa la Defensa, actúa como investigador porque soslaya por completo la meritoria y trabajada labor desplegada por los miembros de la Unidad Central Operativa repudiando el trabajo realizado por este cuerpo, que como usted mejor sabe que yo es de reconocido prestigio nacional e internacional, y actúa como juez al calificar la instrucción judicial como chapucera. Más aún, usted no menciona en ningún momento el posicionamiento acusatorio ejercido por el Ministerio Fiscal. Dicho de otra manera, la Jueza de Instrucción, la Audiencia Provincial, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, y el Ministerio Fiscal, todos ellos a su juicio están equivocados, todos ellos han cometido el error del siglo, todos ellos consideran que había que encarcelar al primero que se les ocurriera. No oiga, no. Este es un asunto bastante serio, que tiene, como le he indicado antes, repercusiones en las familias que sufren constantemente y que lo pasan muy mal desde hace cuatro años, para que se emitan juicios paralelos sin mencionar para nada los claros indicios existentes.

Hace un año o año y medio ya se posicionó usted en el mismo medio radiofónico con un mensaje claramente favorecedor hacia el presunto asesino. Un año y medio después lo vuelve a hacer usted en la antesala de la celebración del juicio. Es más, usted repite una serie de argumentos totalmente sesgados y que maneja la defensa del acusado, sin tener en cuenta, le repito, los indicios manejados por los órganos judiciales y policiales por los que se mantienen sin ningún atisbo de duda al hoy presunto doble criminal en prisión.

Le considero un periodista de reconocida repercusión que por supuesto lo que exprese tiene su prolongación en la opinión pública y por esa función que representa se tiene usted que atener a todos los aspectos existentes del caso, no puede usted circunscribirse a lo que le suministran desde la defensa para hacer abogado del diablo. Un periodista, y más aún de su contrastada trayectoria, debe acogerse a la contrastación y a ofrecer todas las aristas del triángulo; no puede limitarse a reproducir cuatro puntos sesgados que evidencian un interés estratégico para presentar a un presunto criminal como víctima y así poder influir en el futuro jurado popular que se establezca.

Le repito, después de catorce meses de investigación y con indicios sólidos, la decisión de ingresar en prisión al hoy presunto criminal, no responde a una determinación prematura y baladí. Existen indicios incriminatorios fundamentados. Por supuesto no me corresponde a mi enjuiciar antes de dirimirse el caso, sino que me atengo a lo que dictamina la investigación policial y refrenda la Justicia con el respaldo incólume del Ministerio Fiscal. A eso me atengo; no me limito a pensamientos personales o subjetivos, que también los tengo como conocedor del caso y de las personas involucradas, pero he de avenirme a lo que la Justicia sostiene. Y por eso le pido, como profesional cualificado y renombrado del periodismo, que en próximas informaciones que tenga que emitir, haga caso a lo que le ruego tenga en cuenta, porque la última intervención muestra un carácter totalmente sesgado y tendente a favorecer y mostrar como víctima al hoy presunto criminal de un padre y su pequeña hija de ocho años, por los que sufrimos sin cesar.

Su intervención radiofónica lleva implícita una carga importante de actuar como punta de lanza de la confusión mediante el destacado de cuatro ideas previamente orquestadas para que cualquiera que lo escuche le cree la duda y muestre una empatía de consideración al presunto asesino. Las personas que puedan escuchar sus opiniones ni se paran a pensar que lo que han recibido a través de esos minutos radiofónicos lo está diciendo un periodista; no lo ha dicho ni los jueces, ni los miembros de la investigación policial, ni el Ministerio Fiscal, ni el propio Instituto Nacional de Toxicología. Reitero que en un caso de esta envergadura hay que ser rigurosamente serios por los daños que se puedan ocasionar, por el respeto siempre hacia las víctimas y no inducir a participar de circos mediáticos que en nada contribuyen a mejorar en definitiva nuestra sociedad. Ése es un deber del profesional periodístico, reunir todos los aspectos de un asunto o caso, analizarlos y tratarlos todos; no seleccionar esto para crear en la opinión pública el pensamiento que quiero provocar. Nunca ese puede ser el cometido, y menos todavía, en un hecho tan luctuoso como este que nos ocupa.

En una entrevista que le realizaron en febrero de 2012 ante la pregunta del periodista (reproducción literal): “¿Qué casos han sido los más duros de contar?”, usted respondió lo siguiente:

“Siempre, siempre, siempre aquellos en los que hay niños de por medio. Se hace muy complicado mantener la ecuanimidad con determinadas personas que hacen daño a los niños… a veces resulta imposible.”

Imagínese nuestro dolor por lo que usted mismo ha dicho.

Me despido con un cordial saludo y esperando haberle transmitido nuestro pesar con el máximo de los respetos.

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