Huelva alcanza máximos históricos de envejecimiento

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(Texto: Alejandro Moreno)  La provincia de Huelva cuenta con 94,5 mayores de 65 años por cada 100 menores de 16, lo que confirma que en los últimos años, el índice de envejecimiento ha crecido hasta máximos históricos. Con todo, la provincia se encuentra en la media de Andalucía en este aspecto.

Nuestro país es cada vez más viejo y Huelva no es ajena a este aumento del envejecimiento. Según un estudio realizado por la Fundación Adecco con datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística, las cifras de mayores y jóvenes están en Huelva casi igualadas pues cuenta con 94,5 personas mayores de 65 años por cada 100 menores de 16, lo que sitúa a nuestra provincia en la media de Andalucía. Tal es así, que en no muchos años la situación se prevé que cambie y las personas mayores tendrán un mayor peso, algo que es cada vez más habitual en el resto del país.

En la región destacan Jaén como la provincia con mayor índice de envejecimiento (118 mayores por cada 100 jóvenes) y Almería, como la más joven (80,2 personas de más de 65 años por cada 100 menores de 16). No obstante, Andalucía sigue siendo la región española con mayor porcentaje de jóvenes, aunque mantiene la tendencia general pues en los últimos años no ha dejado de envejecer.

Por Comunidades Autónomas, vuelve a liderar el ranking de envejecimiento Asturias, con un índice del 210% (210 mayores por cada 100 menores de 16), seguida de Galicia (192,6%) y Castilla León (190,5%). En el otro lado, Ceuta y Melilla, Murcia, Andalucía y Baleares son las únicas regiones con una mayor proporción de jóvenes.

Consecuencias

Este envejecimiento, aunque está asumido desde hace tiempo, tiene su repercusión a nivel social y económico. Desde el año 2000, España es un país envejecido, lo que significa que cuenta con más personas senior que jóvenes y Huelva lo será en pocos años. El aumento de la esperanza de vida y la disminución de la tasa de natalidad son los principales causantes de esta realidad. Según los últimos estudios, se estima que en 2030 los mayores de 65 supondrán el 30% de la población, frente al 18% actual. En este momento, cuando empiecen a jubilarse en masa los nacidos entre 1958 y 1977, unas cohortes sensiblemente más reducidas deberán soportar el coste de la atención de las pensiones y sus cuidados sociosanitarios.

Para el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, “la relación cotizante-pensionista es actualmente de 2,1, considerándose una ecuación sostenible a partir de 2,5 contribuyentes por cada jubilado. Si continúa esta tendencia, para 2052 se estima que, por cada persona inactiva, habrá poco más de una persona trabajando, lo que sin duda pone en peligro la sostenibilidad de nuestro sistema”.
Ante esta situación, como apunta Mesonero, “es necesario tomar medidas urgentes que frenen los efectos de este envejecimiento imparable: alcanzar acuerdos de Estado y dedicar un mayor porcentaje del PIB a la familia, impulsar políticas activas contra la discriminación por la razón de edad, sensibilizar al tejido empresarial para que apueste por la fuerza laboral senior, y empoderar a los demandantes de empleo de más edad para que adquieran herramientas clave que les permitan competir en el mercado del siglo XXI”.

La clave: adaptarse a los nuevos tiempos

En línea con la coherencia demográfica, y a tenor de los datos revelados por el INE, la edad laboral tenderá a incrementarse, para compensar la falta de relevo generacional. Por ello, las empresas, los poderes públicos y la sociedad en general, deberán asumir otros importantes retos para adaptarse a la fuerza laboral emergente, como son:

• Sensibilizar a la sociedad y al tejido empresarial, acercando los valores de los trabajadores mayores de 55 años (madurez, experiencia, templanza) y renovando la visión, a menudo desfavorable, que se tiene de la fuerza laboral más senior.

• Estimular la incorporación al mercado de los sectores de la población tradicionalmente más inactivos: personas con discapacidad, mujeres, entre otros, para contrarrestar la pérdida de los activos más jóvenes.

• Promover medidas de conciliación: horarios flexibles, prestaciones de maternidad y otros subsidios que garanticen que las familias pueden compatibilizar el empleo con el cuidado de los suyos.

• Promover políticas que incidan en un estilo de vida saludable, mejorando la calidad de vida y ayudando a prevenir enfermedades en las personas de más edad.

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