DESDE MI CABINA: Cobrar, esa palabra extinguida

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(Texto: Paco Morán) Desde que Pablo Comas instaurara en la Ley del Estatuto de los Trabajadores que eso de pagar a los empleados era algo desfasado, pocas cosas han cambiado en los últimos 14 meses.

Si el presunto delincuente batía el récord de 12 nóminas sin pagar, esa cifra parecía que jamás sería superada. Un año después esa cifra se ha duplicado y los trabajadores del Recre siguen acumulando nóminas impagadas.

Algunos, que no todos, pasan por malos momentos y han perdido la esperanza de volver a cobrar mientras el club no levante el embargo de Hacienda; otros tienen las nóminas impagadas como un plazo fijo que ir acumulando.

Y parecía que con la llegada de los prestamistas al Recre, la situación iba a ser diferente. Parecía que al menos, si no las más de 20 nóminas pendientes de pago, sí se harían cargo del día a día. Una vez transitando por la primera quincena de agosto, los empleados no han cobrado la mensualidad del mes de julio. Este dato sirve para ir, desde la deducción, conociendo cláusulas del contrato oculto, en el que desde las acciones podemos decir que los prestamistas no son los encargados de pagar el día a día de la entidad, sino el propio Recre con sus propios recursos.

También puede ser que éstos no paguen los días uno como todas las empresas, sino que lo hacen más tarde. Todo es posible.

La noria sigue dando vueltas y hasta no detenerse en la puerta de Hacienda con los 6,8 millones de euros, los empleados no volverán a ver un céntimo, a no ser que el prestamista vuelva a tirar de su dinero en forma de préstamo que volvería a tener un interés desconocido.

Lo que sí es un dato objetivo es que si la pasada temporada la afición donó, regaló 800.000 euros para que el equipo pudiera competir, esta temporada ha sido un prestamista el que ha dado esa cantidad que el Recre ha de devolver a un interés desconocido. En el fondo ha servido para comenzar la competición, pero sin esperanza de cobros para los empleados y jugadores.

La única diferencia respecto a hace un año es que la plantilla a priori ha mejorado; el resto todo sigue igual.

Una vez más vuelvo a recordar que lo más sagrado que tiene el trabajador es el respeto a su sueldo, algo que desgraciadamente sigue en la misma línea que en los tres últimos años. Muchos de estos ya han pedido la cuenta, otros han sido despedidos sin cobrar ni un céntimo por el despido y por sus nóminas atrasadas, otros siguen sin cobrar pero menos preocupado por esta escena.

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