El acusado por el crimen de Almonte: “Yo no los maté”

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La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Huelva ha acogido este martes la segunda jornada del jucio por el doble crimen de Almonte, que ha estado centrada en la declaración de Francisco Javier Medina, a quien se juzga como único acusado de la muerte en abril de 2013 de Miguel Ángel Domínguez y su hija María, de ocho años.

Medina, que ha defendido su inocencia desde el momento en que fue detenido, ha vuelto a insistir y ha sido categórico al afirmar ante las preguntas del fiscal que “por supuesto, que no los maté”.

Para lo que no tiene explicación alguna el acusado es para explicar cómo pudo llegar su ADN a una toalla en la casa donde aparecieron muertos Miguel Ángel Domínguez y su hija. Según han explicado él llevaba al menos tres años sin entrar en esa casa.

En cuanto a la relación que mantenía con la madre y expareja de los asesinados ha indicado que era una relación de “idas y venidas” y que nunca le pidió que dejara a Miguel Ángel, con el que compartía centro de trabajo en un supermercado de Almonte y al que ha descrito como una “bellísima persona”, al que todo el mundo quería y que nunca se metió en problemas.

El acusado ha explicado qué hizo ese día e indicado que estuvo trabajando en el turno de tarde-noche (15.00 a 22.00 horas), por lo que era imposible que dejara el trabajo para ir a ningún sitio sin que otros compañeros lo hubieran detectado. Sin embargo, algunas personas lo situaron a plena luz fuera del supermercado, a lo que ha contestado que no lo recordaba, pero que de haberlo hecho sería para realizar algún reparto.

Cuando salió del trabajo se fue a su casa y en el trayecto se encontró con dos amigos. Además habló por teléfono con la por entonces su pareja sentimental y madre y exmujer de los asesinados (Marianela) y con el gerente de su empresa. En su casa se duchó y después se fue a casa de Marianela.

Al día siguiente, salió de la vivienda a las ocho de la mañana, y se pasó por la vivienda donde estaban el padre y la niña, pudiendo comprobar que una ventana estaba abierta, aunque no le dio mayor importancia a este hecho. Esa jornada estuvo en Sevilla junto a su entonces pareja y no fue hasta el lunes cuando se enteraron de lo que había pasado .

PARA EL FISCAL NO HAY DUDAS

El fiscal Pablo Mora, que pide para el acusado una pena de 50 años de cárcel por dos delitos de asesinato -25 por cada uno-, ha argumentado que “no hay dudas” de su culpabilidad y ha aseverado que las pruebas son “claras y con contenido incriminatorio”. En este sentido, Mora ha expuesto ante el jurado popular diferentes pruebas en las que basa este convencimiento, principalmente las referidas al hallazgo de ADN del acusado  en tres toallas de la vivienda.

Por su parte, la defensa de Medina, ejercida por el letrado Francisco Baena Bocanegra, quien ha califcado la investigación en este caso como “una auténtica chapuza”, ha mantenido la inocencia de su cliente esgrimiendo que el ADN hallado “en unas toallas limpias fue por transferencia” y ha pedido a los miembros del jurado que “antepongan el sentido común al corazón”.

De otro lado, Inmaculada Torres, la abogada de Marianela Olmedo -que mantenía una relación sentimental con la madre y expareja de los fallecidos en el momento de los hechos-, ha asegurado que su cliente “es una víctima y no se le puede juzgar ni condenar socialmente por mantener una relación paralela al ilusionarse con el acusado”.

El próximo lunes, 11 de septiembre, tendrá lugar la declaración de Olmedo y en las jornadas posteriores se llevarán a cabo las distintas declaraciones de los más de 60 testigos citados a declarar en este caso.

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