Opinión: Jorge Buendía ante la despedida del bombero torero

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(Texto: Jorge Buendía) Como hombre del toro tanto en mi época de luces como ahora en mi faceta de empresario taurino, me han enseñado a admirar y respetar a todos aquellos que han practicado con grandeza una o otra tauromaquia.

Como aficionado taurino “El Bombero Torero” y resto de espectáculos cómicos forman parte de mi primera cultura taurina.

Siempre he considerado digno de encomio el conocimiento de las suertes, la naturalidad, el saber estar, la ternura, la guasa sana que el espectáculo cómico-taurino ha sido capaz de manejar para conseguir lo más difícil y lo más bonito del mundo: la sonrisa de un niño. Muchos de estos niños además se hacían aficionados al conocer el torero cómico.

Entiendo que los tiempos han cambiado, la sociedad rural y de supervivencia se ha transformado en una sociedad con tabús distintos, alejada de los problemas reales, más hipócrita y urbana. Quizás los enanitos toreros es una anacronismo que mueren simplemente porque tenían que morir. Lo acepto y solo quiero mostrarles mi agradecimiento a esta gente grande por tantos años de dedicación al espectáculo taurino, espectáculo por donde han pasado muchos aspirantes a figura del toreo y alguno que lo ha sido, como Espartaco o Manolete.

Algo no comprendo cuando se presenta como indigno o humillante dar a ganar un sueldo a aquella persona que se ofrece para hacer aquello que le gusta. Ellos siempre se han considerado profesionales y en esa bis cómica han conseguido sentirse toreros durante toda su vida, formando piña, rematando muchas ferias y generando recursos económicos alrededor de la tauromaquia.

Cuando hablé con Rafa Celis y me explicó que se quitaba de esto sentí que, como aficionado, como profesional y como empresario, debía dar la oportunidad de que se despidieran donde tantas tardes han disfrutado y hecho disfrutar poniendo el “No nay billetes” en una plaza de toros y les ofrecí mis plazas para que tuviera la digna despedida que se merece.

Nada más lejos de mi intención que polemizar con aquellos que han atacado a la tauromaquia o a mí personalmente haciendo una lectura malintencionada y extemporánea de la figura de los toreros cómicos, afectados por acondroplastia o no, yo nunca los he distinguido. El único motivo de este comunicado es mostrar toda mi admiración para que estos toreros que hicieron de la necesidad virtud, se sientan arropados por un mundo al que han aportado todo lo que tenían, que siempre ha sido mucho.. Para todos nosotros ha sido un orgullo que hayáis estado tanto tiempo anunciados en todas las plazas de toros del mundo. Y siempre, siempre, nos hemos reído “con” vosotros y nunca, nunca, nos hemos reído “de” vosotros.

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