Crimen de Almonte: el acusado deberá seguir en prisión

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Francisco Javier Medina, único acusado por el doble crimen de Almonte, seguirá recluido en prisión después de que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) haya rechazado la petición de libertad provisional solicitada por su defensa a finales del mes de julio, al entender el alto tribunal andaluz que hay “suficientes indicios” de criminalidad contra el imputado.

Medina, en prisión preventiva desde junio de 2014, se enfrenta a 50 años de prisión por la muerte en abril de 2013 de Miguel Ánguel Dominguez y su hija de ocho años de edad, caso por el que está siendo juzgado desde el pasado 6 de septiembre en la Sección Primera Audiencia Provincial de Huelva.

NUEVAS DECLARACIONES

Mientras tanto, el juicio ha transcurrido este viernes con las declaraciones de nuevos testigos. Dos de estos testigos eran vecinos de la casa donde se produjeron los asesinatos. Ambos han coincidido tanto en la hora en la que escucharon lo que les pareció una discusión familiar, como en que oyeron a la niña decir “Mamá no” y después llamar al padre. Lo que no han podido precisar es si en la riña aparecía una voz femenina.

También ha declarado la madre del acusado, Francisco Javier Medina, que ha comentado cómo su hijo llegó con normalidad, entre las diez y diez y las diez y veinte de la noche, y tranquilo a su casa después de haber finalizado su turno de trabajo. Igualmente, en su declaración ha recalcado que esa misma noche lavó la camisa de su hijo y no vio rastro alguno de sangre en la misma.

La madre del acusado, al que se ha visto emocionado durante la declaración, lo ha calificado como una persona para nada agresiva, así como trabajador y responsable

En otro orden de cosas, la madre ha explicado que las zapatillas del número 44,5 requisadas durante la investigación en su casa, fueron un regalo del suegro de su otro hijo y que Francisco Javier las usaba aunque su número es el 42, el mismo número de su otro hijo.

La madre de la exnovia del acusado también ha subido al estrado para testificar que Francisco Javier, a quien vio ese día entre las diez y las diez y media de la noche, era educado y nunca fue celoso en los 10 años duró la relación con su hija.

 

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