Historia musical de nuestras vidas: Banda de Cornetas y Tambores Jesús Nazareno

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(Texto: David Macías Gómez)  Es indudable que tiene poco que ver la Banda de Cornetas y Tambores Jesús Nazareno de hoy en día, con la que hace algo más de treinta años naciera en el seno de Nuestra Hermandad del Nazareno, allí en la calle Rascón, en forma de Agrupación Musical. Y más allá del cambio de estilo, como es obvio, me refiero a la evolución musical que hemos experimentado.

Y cuando hablo de evolución musical me refiero a esta desde todos los primas posibles de un cristal que ha ido haciéndose cada vez más translucido, dejando ver a través de él, el paso del tiempo.

Nuestra etapa como Agrupación Musical dejo poco más que alguna marcha propia en archivo musical de la Hermandad. Siendo a lo largo de nuestra etapa en el estilo de Banda de Cornetas y Tambores donde hemos desarrollado la mayor parte de esta evolución.

Nuestro primer paso, en este apasionante camino que solo acaba de comenzar, lo hicimos pasando al comenzar el montaje de marchas con partituras, en lugar de seguir haciéndolo de “oído”, como era habitual en todas las bandas que comenzaba por aquella época. A este primer paso le siguió hasta entonces desconocido, la afinación. Parece una locura que una banda no se parara en cuidar estos dos detalles tan básicos, pero la realidad que esto de las partituras y la afinación quedaba muy lejos de las bandas de cornetas y tambores en los años 90 en nuestra querida tierra.

La siguiente apuesta por la música era traer a alguien que pudiera enseñarnos y guiarnos en este mundo. Así es como hasta el Nazareno llega Enrique Garfia, popular corneta sevillano, con el que empezamos a trabajar seriamente el aspecto musical. Él introduce en nuestra banda los fliscornos a tres voces. Aunque inicialmente solo había una persona para realizar cada voz.

Totalmente motivados por las innovaciones que nos traer de la mano D. Enrique, algunos de nuestros músicos comienzan a formarse, algunos de manera autodidacta, y otros académicamente, llegando incluso a reconducir su vida laborar al mundo de la música.

Dicha formación trajo consigo la creación de un repertorio propio cada vez más rico que fue creciendo a pasos agigantados en número y dificultad, amén de en calidad.

Pero donde creo que mejor se refleja este cambio musical es en la instrumentación que ha desarrollado la banda a lo largo de estas tres décadas.

Aunque hemos permanecido fieles a la corneta en cuanto que siga siendo esta la protagonista de nuestras melodías, el número de voces y grupo ha ido incrementándose de manera progresiva. A las habituales primeras voces (forte y piana) y segundas y terceras voces, se suman la voz de primeras voces quintos, y primeras voces altas. Dos grupos encargados de las voces de requinteo y agudos, respectivamente que otorgan a la banda la posibilidad de crear estructuras más complejas y texturas nuevas de contrapunto.

La cornetería experimenta cambio en cuanto a marca llevado por modas hasta que bajo la asesoría de D. Tomás Estrada se adquieren cornetas tizona I, que poco tiempo después decidimos cambiar ya que la dureza de este instrumento hace que precise un trabajo musical previo para el que no estamos preparados. Este cambio genera que la banda cuente con corneta de todo tipo, lo que desencadena un paso atrás en cuanto a afinación. Para contrarrestar esto, apostamos por dotar a nuestra cornetería de una herramienta llamada “clapper”  que entre otras cualidades, camufla bajo un timbre más uniforme los distintos colores que hay en la primera voz. Además abre el sonido ofreciendo una mayor gama de armónicos y refuerza los agudos de manera que ayuda a controlar la afinación y dota a la banda de un sonido más amplio y más rico.

No conformes con ello, y bajo la supervisión de nuestro asesor musical D. Vicente Moreno, tomamos la decisión de cambiar toda la cornetería de la banda a cornetas tizona II plateadas, lo que supone retomar el reto que abandonamos en el pasado y superarnos. Esta corneta es algo más blanca que su predecesora la tizona I, lo que supone para el músico que necesite de un menor esfuerzo para conseguir sus objetivos. Además, en nuestro caso, seguiremos apostando por el clapper, por lo que incorporaremos este accesorio a nuestro instrumento. Y todo ello bajo la supervisión de D. Vicente Moreno, garantizándonos que en esta ocasión ese trabajo previo, que una corneta como la tizona necesita, se llevara a cabo con las máximas garantías.

Pero la evolución instrumental no se queda solo en la cornetería. Muchos éxitos y fracasos nos han acaecidos en estos años en todas las filas de nuestra formación.

En un primer momento tuvimos como cuarta voz, trompetas; poco tiempo después, fliscornos, que nos acompañaron casi la mayor parte del camino andado; posteriormente convivieron juntos trompetas en la voz principal y fliscornos en las secundarias; para finalmente imponerse las trompetas en todas las voces haciéndose con el monopolio de la cuarta voz. A lo largo de todos estos cambios, muchas han sido las marcas que han entrado y salido de nuestra formación, apostando en esta última etapa, como estamos haciendo en todas las voces, por la calidad, utilizando “Stomvi” para la primera voz de trompetas y “Yamaha” para las secundarias.

La evolución compositiva y armónica de la banda hizo que aparecieran otras voces: trompas, que terminaron desapareciendo por no darle un papel adecuado; codas, una variación de bombardino al que no terminamos nunca de sacar el partido necesario; trombones (de pistón y de vara), bombardinos y tubas con los de momento seguimos “peleándonos” cada noche en el ensayo y que han hecho de la banda un colchón armónico con una profundidad aplastante (que no suene esto a conformismo aunque si a satisfacción).

Por último me queda recoger la evolución instrumental que ha tenido el otro gran cuerpo musical que tiene la banda, al margen del viento, la percusión. Prácticamente se resumen en un cambio de instrumento por necesidad de mantenimiento. Pero si es verdad que hemos pasado de tambores con aros metálicos a aros de madera y se ha cuidado más la estética con diseños más acorde con la uniformidad. No obstante, como pasaba con el viento, han aparecido nuevos instrumentos: campana tubular y platos. Y no descartamos que a lo largo de los próximos años este sea uno de los grandes caminos a explorar en nuestra música cofrade.

Como ven, la música cofrade es todo un mundo en constante cambio, que intenta hacer lo de siempre como nunca antes se había hecho.

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