Carta al director: El director de la prisión falta a la verdad

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(Texto: Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias) Queremos denunciar el auténtico calvario que ha sufrido un trabajador que además de ser un funcionario del centro penitenciario de Huelva, es delegado provincial de ACAIP, sindicato mayoritario en la provincia de Huelva y en todo territorio nacional.

Este trabajador ha necesitado cuatro meses para que la Subdelegación del Gobierno en Huelva, autoridad competente, le reconociera como accidente laboral las lesiones producidas debidas a la inhalación de humo, por la participación en un grave incendio en la Enfermería del centro en la que los funcionarios participantes salvaron la vida del interno que provocó el incendio y evitaron que afectará a la salud, ya por si precaria, del restos de internos alojados en el módulo de Enfermería.

En dicho incidente fueron atendidos por los servicios médicos del centro varios funcionarios e internos con síntomas de inhalación de humo y crisis de ansiedad.

Todo este vía crucis tiene una causa directa e imputable a una sola persona y es el director del centro penitenciario de Huelva. En todo este proceso ha tenido especial interés en que no fuera reconocido un accidente laboral a un trabajador, como vamos a demostrar documentalmente a continuación, despreciando no sólo que este trabajador pudo perder la vida en ese incidente, sino faltando de forma flagrante a la verdad en un informe dirigido a la Subdelegación del Gobierno en Huelva.

En este informe, el Director del Centro no sólo describe un relato de los hechos que no se corresponde con los sucedido por la sencilla razón de que ni director ni técnico de Prevención de Riesgos Laborales preguntaron a los funcionarios intervinientes sobre los hechos, sino que también falta a la verdad cuando expresa que el funcionario, tras la extinción del incendio, volvió a desarrollar su trabajo “con toda normalidad, sin ningún incidencia alguna que reseñar”, cuando en realidad  tuvo que ser atendido por los servicios médicos del centro para luego posteriormente dirigirse a un centro hospitalario para ser examinado en profundidad.

Hemos de señalar que ni el director ni ningún mando de incidencias estuvieron en el incidente, por tanto, ACAIP ha preguntado al director del centro el origen de ese dato falso aportado en el informe, no dando éste unas explicaciones meridianamente razonables sobre el origen de ese dato.

Es de agradecer que la Subdelegación del Gobierno en Huelva aportara sensatez y rectificara su propuesta inicial de no reconocer el accidente laboral, al basar inicialmente su criterio en el citado informe del director del Centro para, finalmente, el 26 de septiembre, notificar una resolución declarando accidente laboral las lesiones ocasionadas en el incendio, protegiendo al trabajador de cualquier problema de salud pudiere ocasionarle en el futuro.

Este tipo de actuaciones, a todas luces irregulares por parte del director del Centro, entendemos que deben de dar como consecuencia su explicación ante la Inspección Penitenciaria. No sólo por el hecho grave en sí, sino también para evitar que este tipo de actuaciones vuelvan ocurrir en el futuro a cualquier trabajador del centro. Por ello, ACAIP ha trasladado toda la documentación a los efectos oportunos a la Inspección Penitenciaria por si la actuación del director del centro hubiere incurrido en alguna infracción disciplinaria.

Muestra del ostracismo y olvido que han encontrado todos los trabajadores penitenciarios que actuaron en dicho incendio ha sido el nulo reconocimiento público por parte de ningún miembro del equipo directivo a la magnífica actuación de todos los trabajadores que participaron en la extinción del incendio.

Este ostracismo lo podrán haber comprobado los medios de comunicación que acudieron a los actos de la Merced celebrado en el centro penitenciario, donde no hubo ninguna mención al incidente más grave que ha sucedido este año ni a los trabajadores que participaron en él.

La actuación de todos los empleados penitenciarios que participaron en dicho incidente simboliza de forma excelente el trabajo y compromiso que con el mandato constitucional tienen los trabajadores penitenciarios, arriesgando sus propias vidas para salvar la de los internos. Y da un mayor valor dicha actuación, la paupérrima formación que destina instituciones penitenciarias, en concreto, a la extinción de incendios para sus empleados penitenciarios. Como muestra de ello, el año pasado no se celebró ningún curso de extinción de incendios en los centros penitenciario de todo el territorio nacional.

En los últimos años, ACAIP ha sufrido las consecuencias de ser un “sindicato incómodo” para Ángel Yuste. Delegados de varios centros penitenciarios, entre ellos los del centro penitenciario de Huelva, así como el propio presidente nacional del sindicato, han sido y están siendo perseguidos por defender a nuestro colectivo.

Ello no será obstáculo para que sigamos ejerciendo en toda su plenitud un derecho fundamental como es el la defensa de los trabajadores.

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