Equo pide criterios científicos en las inversiones para restaurar la zona incendiada en Mazagón

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EQUO Huelva ha pedido este lunes que el presupuesto público aprobado para restaurar la zona afectada por el incendio de Doñana se invierta según criterios científicos, priorizando “la coordinación entre administraciones para la ejecución de los trabajos propuestos” y la “participación pública en la toma de decisiones”. Así se ha pronunciado la coportavoz onubense de la formación, Isabel Brito, tras la aprobación, por parte del Consejo de Ministros el pasado día 10 de noviembre, de la declaración de emergencia de estas actuaciones.

Según esta declaración, se destinará un millón de euros a la realización de  actuaciones hidráulico-forestales que incluyen control de plagas, adecuación de infraestructuras, control de aguas y adecuación de cauces, tratamientos selvícolas y de residuos forestales, así como repoblación y señalización.

“Necesitamos que la transparencia en la ejecución de todos estos trabajos sea total”, ha insistido Brito, que además ha lamentado que “haya tenido que ocurrir un incendio de esta magnitud para que se destine dinero a corregir deficiencias que ya existían y que las administraciones entiendan que la prevención es la mejor inversión”. Así, desde la formación exigen que se rindan cuentan de las partidas destinadas a restaurar el territorio afectado, reclamando además “que el gobierno del Partido Popular sea coherente y paralice definitivamente proyectos dañinos para la conservación de Doñana como el almacén de gas”.

Asimismo, desde EQUO Huelva han insistido en la importancia de que, “al objeto de aprovechar al máximo los recursos públicos”, la inversión y los trabajos se lleven a cabo de acuerdo a criterios científicos como los que establecen la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas, la Comisión Académica del Máster Universitario en Restauración de Ecosistemas (UAH, UCM, UPM y URJC) y la Red de Investigadores Remedinal sobre cómo proceder tras los incendios forestales.

Los mismos establecen que, tras una primera fase en la que se debe evaluar la respuesta de las áreas quemadas, sobre todo lo referente a la capacidad de regeneración natural de la vegetación, a medio plazo la prioridad debe ser “el restablecimiento de una cubierta vegetal correctamente diseñada”. Este diseño tiene que contemplar ineludiblemente la recuperación y el fortalecimiento de procesos naturales como la facilitación entre especies y la dispersión. “Además, en los casos que sean necesario hacer plantaciones pedimos que se hagan con especies autóctonas y recogidas las semillas en las localizaciones más cercanas a la zona a replantar, descartando totalmente las especies que no son propias de la zona, aunque en la actualidad sí que estén presentes por plantaciones hechas unos años atrás”.

“Además a largo plazo, y como venimos diciendo desde el principio, la única inversión útil es la destinada a un cambio profundo de la política forestal, que nos permita crear bosques más resilientes ante el fuego, aunque siempre serán fundamentales las tareas de prevención”, ha concluido Brito.

 

 

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