Carta inédita de Zenobia Camprubí a Pau Casals

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Te encontré mi nombre, el que yo debía darte después de los años, isla de la simpatía; y ya nunca te llamaré de otro modo.

J.R.J.

(Texto: Ángel Sody de Rivas) A comienzos de la primavera de 1955 ya corría por algunos círculos culturales de Puerto Rico el rumor de una inminente visita a la isla del ilustre violonchelista catalán Pau Casals. Zenobia y Juan Ramón, a través de su buena amiga Carmen Defilló[i], de Rafael Montañés, tío de Marta Montañés, y de Jaime Benítez Rexach, Rector de la Universidad de Puerto Rico, estaban al corriente de este acontecimiento. Particularmente Zenobia se alegró muchísimo, ya que pensaba que la llegada del músico animaría a Juan Ramón, que por esas fechas, convaleciente de una enfermedad, atravesaba por un mal momento anímico.

Juan Ramón siempre había sentido una gran admiración por la música del maestro Pau Casals, cuyos éxitos seguía a través de los medios de comunicación. En su obra Españoles de tres mundos el poeta de Moguer escribía a propósito de Casals:

No he oído en sala llena silencio más puro que el que emana de (circunda a) Pablo Casals cuando toca; porque, cuando toca, se oye con su música lo que oye en el silencio pleno (el silencio verdadero).

El mismo sobrio, casto, echada la cabeza atrás, contra el infinito, parece tocar el silencio tanto como su música, que tiene, hermana desnuda, de plata, toda la calidad del silencio de oro.

Así un manantial puro en una honda soledad divina, o en el sueño. Último prestijio de la música suprema: el sonar, sin ser imitativa, a natural.

Se le encaja a uno el corazón porque como Pablo Casals toca en realidad (realmente) sobre su corazón, sacado fuera, parece –si vis me flere- que en vez de poner el arco en el violoncelo, lo pone en nuestro corazón.[ii]

Como recoge Zenobia en su Diario[iii], el día 25 de junio de 1955 la visitó su amiga Carmen Defilló para preguntarle si le había escrito ya a su primo Pau Casals, cosa que no había hecho todavía y que haría al día siguiente. El motivo de esa carta era para proponerle que cuando llegase a Puerto Rico se hospedase en una casita de invitados que había en el recinto de la Universidad de Río Piedras, donde anteriormente habían vivido ella y Juan Ramón durante una temporada. Pero mejor será que nos lo cuente ella misma:

Hato Rey, P.R., 26 de junio de 1955[iv]

Querido Don Pablo:

                            Con mi apellido, debiera poderle escribir en catalán y más porque nací en Malgrat, el último pueblo de la provincia de Barcelona, antes de llegar a la de Gerona, si se sigue la costa hacia Francia. Pero… mi padre nació en Pamplona y mi madre en Guayanilla, así que en casa se hablaba sólo español, cuando no inglés porque mi abuelo materno era norteamericano.

         El catalán lo leo y lo entiendo perfectamente aunque lo aprendí de niña, me lo enseñaron los chicos de la calle, cuando le gritaban a mis hermanos, desde el otro lado de la tapia de nuestro jardín: “animal, qu’embolicarem” y otras lindezas por el estilo, si creían que se iban a enredar sus “cometas”.

         Ahora le escribo porque mi marido, Juan Ramón Jiménez, ha estado muy enfermo y todavía no puede hacerlo por su cuenta. Espero que la venida de Vd. a Puerto Rico, sea su mejor remedio ya que, hace mucho tiempo viene instigándola a través del Rector de nuestra Universidad y de sus parientes los Acevedo Defilló.

         Ya sabemos que viene Vd. a Aguas Buenas, como a media hora o tres cuartos de aquí, en auto, pero quisiéramos que no se perdiese el encanto de nuestra llegada en el 1950 a la “Casita de Invitados” de la UPR. Estaría Vd. a dos pasos de su familia y rodeado de un jardín tropical de ensueño, que es lo que son los terrenos de la Universidad. Los muchachos se volverían locos al saberlo tan cerca y podría Vd. ver fácilmente a quienes le interesara, entre la multitud que desea estrechar su mano. Cuando se cansara, no habría más que tomar el camino de Aguas Buenas, pero teniendo mucho cuidado de reservarse el secreto de su retiro, si no quería tener una caravana de autos a su puerta, desde primera hora de la mañana.

         Si se decide y me avisa más o menos en qué fecha `pueden esperarle, telefonearé enseguida su venida a la secretaría del Rector para que no esté llena la “Casita” en esos días.

         No puede Vd. figurarse la satisfacción de todos aquí al saber que al fin va a visitar la isla este otoño.

         Esta carta la escribí a mano pero como tengo una letra tan infame, me he decidido por copiarla a máquina para que se pueda entender.

         Con gran deseo de verle ya aquí

                                                        Zenobia Camprubí de Jiménez

         Apartado 1933, Universidad,

         Río Piedras, Puerto Rico.

También Juan Ramón Jiménez, en su obra Isla de la simpatía nos dejó una pequeña crónica de la esperada llegada de Pau Casals a la isla. La primera edición póstuma de este libro lo publicó la editorial puertorriqueña Ediciones Huracán en 1981, coincidiendo con el centenario del nacimiento del poeta, y estuvo a cargo de dos puertorriqueños muy vinculados a Juan Ramón: el ensayista e intelectual Arcadio Díaz Quiñones y la directora de la Sala Zenobia-Juan Ramón Jiménez, de Puerto Rico, Raquel Sárraga. Años después, se publicarían una segunda y tercera edición más completas llevada a cabo por María de los Ángeles Sanz Manzano (2005 Espasa y 2008 Universidad de Puerto Rico). El año pasado, bajo el título de Isla destinada, Soledad González Ródenas publicaría una especie de antología de textos de esta obra de Juan Ramón, incluyendo algunos inéditos cedidos por los herederos del poeta. El texto de Juan Ramón publicado en Españoles de tres mundos decía lo siguiente:

¿Vendrá Pablo Casals este otoño? Nos llegan noticias muy gratas de su familia puertorriqueña. El májico violoncelista, borinqueño de madre, sueña con venir a Puerto Rico después de los festivales de Prades de este verano, con su filial amigo el pianista Istomin[v], que se ha quedado a vivir a su lado y no lo quiere dejar. La Universidad y Pro-Arte se han dirijido ya a ellos y si no sobreviene algo imprevisto, podremos tener la gran alegría de oírlos mirándolos. Una garantía de la venida es que Istomin debe regresar a Nueva York para sus propios conciertos. Sé que mirando una fotografía de su familia isleña, Casals dijo que su prima hermana se parece a su madre como una gota de agua a otra, y que puso la fotografía a la cabecera de su cama; y que luego dio un ¡viva! A la belleza de la mujer puertorriqueña. (Dicho sea que las mujeres isleñas de la familia de Casals son un coro de Hermosura).[vi]

Pau Casals llegó a Puerto Rico el día 11 de diciembre de 1955, a bordo del vapor francés Flandre. Iba acompañado de su entonces alumna Marta Montañés Martínez[vii], de su hermano Enric Casals y de la esposa de éste. En el puerto fue recibido por las autoridades puertorriqueñas y el primer Gobernador de Puerto Rico, Luis Muñoz Marín, lo proclamó “Hijo adoptivo de Puerto Rico”. En el Diario[viii] de Zenobia, ese mismo día aparece la siguiente nota:

(…) Llamó Carmen (Acevedo) para contarnos la llegada de Pablo Casals y cómo había cogido la cara del Rector (Jaime Benítez) entre sus dos manos y le había plantado un beso en cada mejilla llorando.

El día 17 de diciembre de ese mismo año, Pau Casals interpretó un concierto en el balcón de la casa natal de su madre, en Mayagüez, al que asistió numeroso público. Así lo contaba Zenobia:

Hoy estaba todo el mundillo nuestro en Mayagüez oyendo tocar su violoncelo a Pablo Casals en casa de su madre. Ayer, cuando regresé a casa, J.R. me había apuntado cuidadosamente en el block (cuaderno) del teléfono los 5 recados llegados en mi ausencia; el primero, el cable de invitación para lo de Mayagüez que él había contestado negativamente por teléfono. A mí me daba cierta pena no haber podido ir, pero hacerlo con J.R. en medio de empellones hubiese sido una temeridad. (…)[ix]

El día 27 de diciembre, Zenobia recibió una invitación de los familiares de Casals para que asistiese al cumpleaños del maestro que se celebraría en Aguas Buenas, localidad situada en el centro de la isla a poco más de 30 km. de San Juan, conocida como el Oasis de Puerto Rico. Zenobia declinó la invitación por encontrarse …Demasiado cansada para vestirse y salir corriendo por esa carretera estrecha y tan llena de curvas y empinada. Días después, Zenobia tuvo ocasión de conversar un rato con Casals en casa de Luis Muñoz Lee, hijo del Gobernador. En su Diario quedó recogido este encuentro:

(…) a las 9 menos diez, me vestí rápidamente y desde el auto le dije adiós a J.R., explicándole que iba a despedirme de Muna[x], cosa que no le dejó muy convencido. Lo pasé muy agradablemente porque se habían congregado las personas más conocidas mías, pero lo que me encantó fue mi conversación con Casals. Acababa de recibir una carta de Olga (Bauer) en que me decía que Casals no podía menos que sentirse encerrado en un pueblecito como Prades, después de pasar la primera parte de su vida recorriendo el mundo. Estuvo tan callado por un rato, que creí no me iba a contestar, pero luego vi que se estaba consultando a sí mismo y luego, como quien se confiesa, contestó que sí. De este viaje, que tan contento lo tiene, dijo que se lo había prometido a su madre. Hablamos, claro, lo primero , de mi carta de junio cuya copia le di, enseguida de J.R., de su película, que había motivado el traer un aparato de televisión a casa, a lo que se ofreció muy generosamente traer la película, hablamos de Granados… en fin, como estábamos los dos hablando muy interesados y se pasaba el tiempo le dije: “D. Pablo, hay mucha gente que quiere esta silla mía y no quiero que me acusen de monopolios, así que le digo adiós, pero espero que Vd. venga a vernos pronto”, y le devolví el retrato que de los dos había hecho el Dr. Sanjurjo, diciéndole que quería lo guardara como recordatorio para cumplir su promesa. Una conversación verdaderamente buena, que me satisfizo plenamente.[xi]  

En una carta manuscrita de Zenobia dirigida a Graciela Palau de Nemes, fechada en Puerto Rico el día 9 de enero de 1956, le contaba ella a Graciela este encuentro con Casals en casa del hijo de su amiga Muna:

(…) Aquí está (Pablo) Casals causando un verdadero revolú y no me extraña, porque es una persona que todo el mundo tiene que querer. A los tres días de estar aquí le dije a J.R. que lo venía a ver al momento porque estaba a dos pasos cenando con su primo pero, como J.R. se acordaba de que siempre anda con su pipa a cuestas, le dijo que no viniera aquí sino a la universidad. Después de desencontrarnos muchas veces, nos encontramos al fin (sin J.R.) en casa de Luisito Muñoz. Fue la noche de R Reyes (el único día que he sido frívola, y entre el almuerzo y la velada he visto a cincuenta o sesenta personas amigas), quien (Luisito Muñoz) despedía a su madre, Muna (Lee), que regresaba al día siguiente, de sus vacaciones, a Washington. Me hubiera gustado pasar la velada entera con él pero le dije: “Don Pablo, todo el mundo quiere esta silla mía y yo soy enemiga de monopolios. Adiós, y no se olvide de venir pronto”. Nos acababan de hacer una foto y él me la quiso dar pero yo se la metí de nuevo en la mano y le dije: “Para que le sirva de recordatorio de su promesa”[xii]   

El día 19 de enero de ese mismo año, Zenobia asistió a un concierto de Casals en La Fortaleza, acompañada de sus amigas Margarita Rodríguez Forteza e Inés Muñoz. La Fortaleza, conocida también como Palacio de Santa Catalina, era la residencia oficial del Gobernador de la isla. En esa época, como ya hemos comentado, ese cargo lo desempeñaba Luis Muñoz Marín. Él y su segunda esposa, Inés M. Mendoza Rivera, eran íntimos amigos de Pau Casals y de Marta Montañés.

En este primer viaje a Puerto Rico, Casals estuvo en la isla hasta el mes de marzo de 1956, volviendo a Prades (Francia) para participar en los festivales que lleva su nombre. A su vuelta a Puerto Rico ya se instaló definitivamente en la isla. Juan Ramón no pudo saludar personalmente a Pau Casals hasta el mes de diciembre de 1957, coincidiendo con el aniversario del nacimiento del poeta,  invitado por Jaime Benítez, Rector de la Universidad[xiii]. El motivo de no haber coincido antes con el célebre violonchelista se debió, como contaba Zenobia, a que Juan Ramón no soportaba el humo de la pipa de Casals.

Entre el mes de mayo de 1955 y enero de 1956, Zenobia anotó en su Diario una veintena de referencias sobre Pau Casals. El 25 de octubre de ese último año, se conocía la noticia de que la Academia sueca había concedido a Juan Ramón Jiménez el Premio Nobel de Literatura, tres días después fallecía Zenobia.

[i] Carmen Defilló de Acevedo era familiar de Pilar Defilló Amiguet (1853-1931), madre de Pau Casals.

[ii] Juan Ramón Jiménez, “Pablo Casals (viene)” Españoles de tres mundos, Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1987, págs. 157-158.

[iii] Zenobia Camprubí, Diario 3. Puerto Rico (1951-1956). Edición de Graciela Palau de Nemes, Alianza Editorial, La Editorial y Universidad de Puerto Rico, Madrid, 2006, pág. 115.

[iv] Fundació Pau Casals/Arxiu Nacional de Catalunya. Fons Pau Casals. El autor de estas líneas cuenta con la autorización de la Fundación Pau Casals y de los Herederos de Zenobia y Juan Ramón.

[v] Eugene Istomin (1925-2003), en 1975 contrajo matrimonio con Marta Montañés, viuda de Pau Casals.

[vi] Juan Ramón Jiménez, Isla de la simpatía, edición de María de los Ángeles Sanz Manzano, La Editorial, Universidad de Puerto Rico, 2008, págs.. 120-121.

[vii] La violonchelista Marta Montañés Martínez conoció a Pau Casals en Nueva York , donde aprendía a tocar el violonchelo. Marchó con el maestro Casals a Francia y  el 3 de agosto de 1957 contrajo matrimonio con él en San Juan de Puerto Rico.

[viii] Zenobia Camprubí, Diario, op. cit., pág. 208.

[ix] Op. cit., pág. 211.

[x] Zenobia se refiere a su amiga la escritora y poeta estadounidense, Muna Lee (1895-1965). Muna fue la primera esposa de Luis Muñoz, Gobernador de Puerto Rico, con quien tuvo un hijo (Luis) y una hija (Muna); residió entre Puerto Rico y Estados Unidos desde 1920 hasta su fallecimiento.

[xi] Op. cit., págs. 231-232.

[xii] Zenobia Camprubí. Graciela Palau de Nemes. Epistolario 1948-1956. Edición de Emilia Cortés Ibáñez, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes, 2009. Págs. 180-181.

[xiii] El día 23 de diciembre de 1956, cumpleaños de Juan Ramón, se reunieron con él en casa de Jaime Benítez, Rector de la Universidad, su esposa Lulú Martínez, Pau Casals, Marta Montañés, Sebastián González García, Decano de Humanidades de la Universidad de P.R. y su esposa.

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