Opinión: El bombero Evaristo Pérez, en lucha por sus derechos

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(Texto: Sindicato Andaluz de Bomberos) El próximo día 20 de febrero en el juzgado de lo contencioso-administrativo de Huelva se desarrollará el pleito en el que el bombero y representante de los trabajadores Evaristo Pérez luchará para dejar sin efecto una suspensión de más de 6 meses de empleo y sueldo que pesa sobre él.

El motivo de la sanción fue la difusión de un vídeo en redes sociales, en el que haciendo uso de sus derechos y cumpliendo con sus obligaciones como funcionario y miembro de la Junta de Personal, denunciaba la precariedad con la que trabajaron los bomberos del Parque de bomberos de Ayamonte-Villablanca durante algunas jornadas de la primavera de 2016 y que por la dejadez de sus dirigentes pudo suponer un grave riesgo para la ciudadanía.

En el vídeo, en un tono firme aunque respetuoso, Evaristo mostraba la falta de vehículos que presentaba el parque en esa jornada, dejando clara evidencia de un desfase inaceptable entre los vehículos que ese día estaban operativos y los que deberían que estar, según los protocolos y “trenes de salida” establecidos por el
propio servicio. En la jornada de la filmación faltaban los vehículos forestales, los de altura y tan solo se encontraba un vehículo de extinción en contraposición a los 4 que tendrían que haber estado en orden de uso.

La publicación tuvo una repercusión mediática de gran intensidad y los dirigentes del servicio se vieron en el punto de mira, con el pulgar en la boca y con todas sus vergüenzas al aire. Como respuesta, los dirigentes (los políticos y los que les ejercen de palmeros) fueron a cercenar la cabeza del sindicalista, practicando la estrategia tan indecorosa como infructuosa de “matar al mensajero”.

No es la primera vez que el presidente del Consorcio de Bomberos y su gerente Jose Antonio Ramirez demanda o intenta manchar el honor de todo aquel que ponga en tela de juicio su gestión al frente del colectivo. En el caso del señor presidente, un maestro de la antigua EGB aficionado al trasiego propio de su comarca, ya demandó años atrás -utilizando sin reparos a vecinos y familiares- a casi la totalidad de la junta de personal, en una causa bochornosa y subida de transaminasas que no tuvo más recorrido que el archivo de la misma.

El presidente del consorcio, Cristóbal Carrillo, y sus ‘manos derechas’ pretenden que su gestión se valore en
función de los con bomberos expulsados del servicio, de ahí que no repare en gastos para abrir expedientes disciplinarios a diestro y siniestro, sin importarle cómo ni a quién. Mientras estos bomberos expedientados se juegan el tipo y dedican parte de sus vidas a labores humanitarias en el rescate de personas refugiadas, el señor Carrillo anda al rescate de sí mismo, sin importarle lo que se lleve por delante, de modo que solo nos queda confiar en que el día 20 de febrero se haga justicia.

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