CCOO denuncia la “deriva privatizadora” del SAS en Huelva

0

(Texto: CCOO Huelva) A pesar de los discursos oficiales apostando por “lo público”, el SAS, el mayor prestador de servicios y empleador de la provincia y de toda Andalucía, lleva años en una deriva privatizadora que desmiente por doquier esa defensa de los servicios públicos como garantía de equidad y de calidad en el empleo.

Se trata de actividades para las que el servicio público de salud cuenta con categorías profesionales específicas que, sin embargo, con el paso de los años, van menguando sus plantillas en beneficio del lucro de terceros.

Desde el mayor respeto y solidaridad con los compañeros que trabajan para esas empresas, consideramos que la privatización y externalización de servicios, perjudica tanto a la clase trabajadora, al propio sistema sanitario.

La administración sanitaria andaluza, al igual que esas empresas textiles que deslocalizan sus fábricas, y que tanto criticamos por las condiciones laborales que aplican a su personal en esos otros países, viene practicando desde hace años el denominado dumping social, abaratando sus costes gracias a la devaluación salarial y de condiciones laborales de las personas que sustituyen al personal del propio SAS como son lavanderas, planchadoras, celadores y celadoras, pinches, conductores y conductoras, técnicos y técnicas de mantenimiento, de radiodiagnóstico, de dietética y nutrición, limpiadoras y limpiadores, administrativas y administrativos, etc.

El mantenimiento y la climatización de los centros sanitarios, la administración de los víveres, la logística o reparto y distribución de material, tanto entre centros como dentro de ellos, son algunas de las tareas o trabajos que se prestan de forma casi generalizada por empresas privadas en los centros sanitarios.

En este sentido, el secretario general del sindicato de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO en Huelva, Juan José Rodríguez, expone que un ejemplo de las malas condiciones laborales de empresas externas es el de las compañeras de la limpieza, que vienen atravesando desde hace meses una situación de conflictividad con evidentes consecuencias en la calidad del servicio.

En ocasiones, como es el caso de las lavanderías, es la propia Administración la que se encarga de ir deteriorando el servicio para al final plantear que la única solución es privatizarlo.

Otro ejemplo es lo sucedido en el Hospital Infanta Elena, donde la insostenible situación para la seguridad y la salud del personal que trabajaba en su lavandería, generada por una absoluta y premeditada falta de inversión, obligó a CCOO a intervenir para prevenir males mayores. La respuesta del SAS fue entonces la de cerrar las instalaciones y privatizar el lavado de ropa.

El Hospital Juan Ramón Jiménez está siguiendo la misma estrategia. Con una plantilla que se ha pasado la vida trabajando denodadamente y con una avanzada edad media, a pesar de tener las autorizaciones preceptivas, la dirección opta por no cubrir las muchas jubilaciones que se van produciendo y no sustituir las ausencias por bajas médicas. Ello junto con la obsolescencia de la maquinaria es el coctel perfecto para que la ropa sucia se acumule y la solución mágica sea el que se externalice su lavado.

CCOO lleva años planteando la necesidad de que se realice una inversión importante para instalar en el Hospital Juan Ramón Jiménez una lavandería con capacidad suficiente para centralizar el lavado de la ropa de todos los centros sanitarios de la provincia, con una potente dotación de personal y una maquinaria adecuada y de calidad. Esto sin duda resultaría rentable económicamente a medio plazo y garantizaría el mantenimiento o incremento del empleo público en este sector de la actividad sanitaria.

Entretanto, CCOO considera imprescindible la instauración de un turno de tarde que aseguraría, incluso en presencia de las cotidianas averías de la maquinaria, la ausencia de stocks de ropa sucia.

En el ámbito estrictamente clínico, están externalizadas, parte de las pruebas diagnósticas que se han de practicar, como la tomografía axial computerizada (TAC), resonancia magnética nuclear (RMN) y ecografías.

Merece mención especial, y es además, la última actuación privatizadora, merece la tendencia a dejar en manos de la empresa suministradora de los víveres, labores del ámbito de la nutrición y la dietética de los y las pacientes, con la introducción dentro de los hospitales de técnicos y técnicas en dietética y nutrición a pesar de que el SAS cuenta con personal propio de esta categoría. Está previsto, a pesar de haber sido negado, que de forma inminente, se incorpore al hospital un nuevo técnico o técnica de esta especialidad, en lugar de contratar a personal propio.

Por todo ello, CCOO exige a la Administración Sanitaria que sea coherente con su discurso oficial, deje de buscar ahorro de costes privatizando servicios y devaluando las condiciones laborales y salariales, realice las inversiones necesarias para mantener y renovar sus instalaciones y, en definitiva haga retornar la prestación de todos esos servicios al ámbito público.

 

Compartir.

Leave A Reply

Las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de redes sociales, publicidad y análisis web, quienes pueden combinarla con otra información que les haya proporcionado o que hayan recopilado a partir del uso que haya hecho de sus servicios. Ver detalles

ACEPTAR
Aviso de cookies